"El copiloto tuvo la voluntad de destruir el avión", asegura la fiscalía

El análisis de la caja negra confirma las informaciones filtradas por la prensa de que solo había un piloto en la cabina en el momento de estrellarse la nave

Fotograma de un vídeo difundido por el ministerio de Interior francés de la zona del siniestro. (Ministère de l'Intérieur)
Fotograma de un vídeo difundido por el ministerio de Interior francés de la zona del siniestro. (Ministère de l'Intérieur)

"El copiloto tuvo la voluntad de destruir el avión", ha asegurado el fiscal que investiga las causas del accidente del avión que cubría la ruta Barcelona Dusseldorf y se estrelló el martes en los Alpes franceses. La fiscalía confirma así las informaciones filtradas por la prensa en las últimas horas que afirmaban que uno de los pilotos del avión salió de la cabina y no pudo volver a entrar.

El fiscal ha revelado el contenido del audio de la caja negra en una rueda de prensa, al filo del mediodía en Francia. La grabación recoge una conversación en alemán fluido y cordial entre el piloto, identificado como Patrick S, y el copiloto, Andreas Lubitz, hasta el momento en que la nave alcanza la altura de crucero. En ese momento, el piloto abandona la cabina tras alcanzar la altura de crucero, presumiblemente para ir al aseo, y le pide al copiloto que tome el mando."La respuesta del copiloto es lacónica", dijo el fiscal.

En ese momento, el copiloto bloquea la puerta (que, por motivos de seguridad solo puede abrirse desde dentro) y comienza el descenso voluntario. "Solo puedo decir que voluntariamente permitió una pérdida de altitud anormal, de mil metros por minuto, y no tenía ninguna razón para hacerlo ni para impedir que el piloto volviera a cabina ni para no responder a la torre de control", agregó, antes de decir que cambiará la acusación de homicidio involuntario por la de voluntario.

El piloto llamó reiteradamente a la puerta, sin obtener respuesta, e intentó inutilmente derribarla. Al ser un descenso sostenido, el pasaje no pudo advertir nada y, según el fiscal, los gritos del pasaje solo se escuchan en los últimos segundos.

La hipótesis que se maneja ahora de forma prioritaria es la de suicidio pese a que el fiscal considera que no se debe manejar de ese término cuando se tiene la responsabilidad de muchas vidas entre manos. El copiloto, un joven alemán de 28 años, no estaba en ninguna lista terrorista ni tenía ningún trastorno. Ahora se investiga su entorno para saber qué motivos pudieron empujarle a llevar a cabo una acción así. No hay indicios de acción terrorista por el momento.

La tragedia ha causado la muerte de 150 personas, la mayoría alemanes y españoles, incluidos los seis miembros de la tripulación.

Los equipos de rescate, mientras tanto, han reanudado la búsqueda y se están empezando a recuperar algunos restos de los 150 fallecidos en el accidente. Este jueves se producirá la llegada de los familiares de las víctimas que han querido desplazarse a la zona. Las autoridades locales han habilitado hasta 900 camas, suficientes para acoger a los 400 familiares que se esperan. Ha trascendido que la familia del copiloto será separada de la de las víctimas restantes.

Este jueves se producirá la llegada de los familiares de las víctimas que han querido desplazarse a la zona

Será el tercer día en el que el dispositivo técnico y humano puesto en marcha por las autoridades trabaje en la zona de los Alpes franceses donde tuvo lugar la catástrofe.

Como en los dos días anteriores, lo esencial del esfuerzo de este jueves consistirá en afrontar las dificultades que supone acceder a la zona por lo escarpado del terreno, a casi 2.500 metros de altura, y por las difíciles condiciones climáticas. Por eso, será a través de helicópteros como asciendan hasta el lugar los gendarmes e investigadores que buscarán sobre el terreno indicios para aclarar una de las mayores catástrofes aéreas ocurridas en Francia.

En el lugar trabajan 400 gendarmes y militares, 300 bomberos y muchos investigadores.

La vía aérea aparece como la única viable para llegar a la zona montañosa, escarpada, donde los restos del aparato, prácticamente pulverizados, se extienden en un área de cuatro hectáreas, al igual que los cuerpos de los fallecidos.

Los gendarmes tratan también de establecer una vía terrestre, pero la orografía y el clima juegan en su contra.

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