La tortura policial sigue siendo práctica habitual en China, según un informe de HRW

Un miembro de la policía armada popular en la plaza de Tiananmen. (CC)
Un miembro de la policía armada popular en la plaza de Tiananmen. (CC)

(EFE).- Los abusos policiales y el empleo de tácticas de tortura siguen siendo práctica habitual en los centros de detención en toda China, según el último informe de la organización defensora de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) presentado este miércoles en Hong Kong. El uso de grilletes o de las llamadas "sillas tigre" -asientos de hierro en los que se inmoviliza a las víctimas de forma continua durante días-, la privación de sueño o el uso de barras eléctricas son algunas de las prácticas más comunes utilizadas por la Policía china que recoge el informe, elaborado entre febrero y septiembre de 2014.

También el traslado de detenidos a lugares fuera de las comisarías donde son sometidos a estas torturas, añade el estudio, que también destaca las pocas grabaciones que existen de dichos interrogatorios a pesar de la medida implementada en 2012 por el Gobierno que obligaba a ello.

"A pesar de haberse vistos varios avances en la legislación en los últimos cinco años, la Policía sigue torturando a presuntos delincuentes para conseguir que confiesen crímenes y los tribunales son cómplices y partícipes de ello", afirmó Sophie Richardson, directora de Human Rights Watch para China en la presentación del informe en Hong Kong.

La investigación de HRW se basa en 432 casos de los 158.000 veredictos llevados a cabo por tribunales chinos en los primeros cuatro meses de 2014.

El texto precisa que la Policía sigue "burlándose" de la legislación y tribunales haciendo caso omiso de las reglas diseñadas

Richardson mencionó, no obstante, la limitación de este informe, "en el que sorprendentemente no aparece ningún caso de la región de Tibet", debido a las restricciones en esta región de China.

El texto precisa que la Policía sigue "burlándose" de la legislación y tribunales haciendo caso omiso de las reglas diseñadas para excluir pruebas y confesiones obtenidas mediante maltrato.

"El poder del sistema policial en China es inabarcable, la presión que ejercen llega a médicos y hospitales que rechazan ser testigos de esos maltratos evitando enviar diagnósticos a tribunales sobre las vejaciones a las que son sometidas las víctimas", indicó Richardson.

Después de hacerse públicos varios casos sobre la brutalidad policial entre 2009 y 2010, China prometió reformas para atajar este problema.

Entre las medidas anunciadas, se encontraba la obligatoriedad de grabar los interrogatorios, la prohibición del uso de elementos de tortura, o el uso de cualquier prueba obtenida a través de estos abusos.

Según datos del Gobierno, estas reformas, que entraron en vigor hace dos años, consiguieron reducir de forma significativa el uso de confesiones forzadas en 2012, sin ofrecer más datos.

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