El régimen chino controla hasta el último adiós a Liu Xiaobo

Liu, a quien no se le permitió buscar ayuda médica en el extranjero, falleció a los 61 años después de pasar los casi nueve últimos en prisión, donde recibió el premio Nobel en 2010. (EFE)
Liu, a quien no se le permitió buscar ayuda médica en el extranjero, falleció a los 61 años después de pasar los casi nueve últimos en prisión, donde recibió el premio Nobel en 2010. (EFE)
Tamara Gil

15 de julio 2017 - 16:16

Pekin/(EFE).- El régimen chino controló este sábado hasta el último adiós al nobel de la Paz y símbolo de la democracia Liu Xiaobo, al permitir únicamente que se celebrara una breve ceremonia con la asistencia de su viuda y un reducido grupo de familiares.

Al amanecer, y menos de dos días después de que el nobel falleciera en un hospital bajo custodia, su esposa, Liu Xia, y algunos allegados asistieron a un funeral orquestado de forma expedita por el Gobierno chino sin la presencia de los amigos más cercanos.

En las imágenes que distribuyeron las autoridades de la ciudad de Shenyang, donde pereció Liu Xiaobo de un cáncer de hígado, se podía ver a una compungida y débil Liu Xia, vestida de estricto negro y con la mirada fija en el ataúd abierto de su marido entre numerosas flores blancas, poco antes de que se incinerara el cuerpo y se esparcieran sus cenizas en el mar.

Frente a ella aparecían una serie de personas que los amigos de la pareja, excluidos del funeral, no consiguieron identificar y que algún corresponsal extranjero consideró agentes de las fuerzas de seguridad.

"Aunque las autoridades dijeron que eran amigos cercanos, los que están allí son miembros de las fuerzas de seguridad. No podemos decir que nuestros carceleros sean nuestros amigos. El régimen miente", dice con contundencia Hu Jia, amigo desde hacía años de Liu Xiaobo y en arresto domiciliario desde que el nobel fue ingresado en un hospital a finales de mayo.

"Aunque las autoridades dijeron que eran amigos cercanos, los que están allí son miembros de las fuerzas de seguridad. No podemos decir que nuestros carceleros sean nuestros amigos. El régimen miente"

Hu y otros defensores de la democracia manifestaban hoy su rabia y enfado ante la "crueldad" del gobernante Partido Comunista chino y su campaña de propaganda para borrar cualquier rastro del destacado disidente.

Funcionarios del Gobierno de Shenyang protagonizaron varias ruedas de prensa hoy para informar sobre el funeral y reiteraron que el proceso se había llevado a cabo en base a lo acordado con la familia.

En una de estas conferencias también apareció un hermano del disidente, Liu Xiaoguang, quien desde el principio hasta el final de su declaración no dejó de agradecer la "humanidad" mostrada por el Partido Comunista.

La familia, incluida la viuda, escogió esparcir las cenizas de Liu Xiaobo en el mar, aseguró el hermano entre las duras críticas del círculo de amistades del nobel y de su mujer.

"¿Por qué una despedida en el mar? Porque el Gobierno tiene miedo de que cada año la gente vaya a su tumba a conmemorarle, a protestar", explicó Ye Du, poeta y activista, en un mensaje enviado a Efe y a otros medios.

Tras el fallecimiento del nobel el pasado jueves, ahora todas las miradas están puestas en su mujer, quien ha pasado los últimos casi siete años bajo arresto domiciliario sin ser acusada de ningún delito.

"Estoy muy preocupado por ella. No hemos podido contactarla" desde el fallecimiento de Liu, indicó su amigo y escritor Zhao Hui.

Hoy fue la primera vez que se pudo ver a Liu Xia en público desde que su marido murió y las imágenes aumentaron los temores sobre su frágil estado de salud y el control gubernamental al que puede estar sometida.

"Liu Xia es libre", afirmaba hoy un funcionario local que atendió a los medios, pero "ahora mismo siente un enorme pesar por la muerte de su marido. Las autoridades respetan su derecho de no ser molestada", añadió ante la incredulidad de la audiencia.

La viuda fue "encerrada" en su hogar poco después de que su marido recibiera el Nobel de la Paz en 2010, a pesar de que ella siempre se mostró ajena a la lucha emprendida por su cónyuge y lo único que hizo fue apoyarlo sentimentalmente.

Durante su confinamiento, Liu Xia se ha deteriorado física y mentalmente, sobre todo después de que sus padres fallecieran estos últimos años, por lo que sus más cercanos temen ahora por su estado si no es liberada pronto.

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