Una niña de 11 años, residente en Francia, no puede salir de la Isla

Fidel Ferrer, padre de la menor, ha pedido al cónsul general de Francia en La Habana que se le conceda un visado a su hija. (La Dépêche)
Fidel Ferrer, padre de la menor, ha pedido al cónsul general de Francia en La Habana que se le conceda un visado a su hija. (La Dépêche)

Éléonore, de 11 años y de padres cubanos, llegó a La Habana con su pasaporte francés el pasado 6 de julio y tenía previsto volver el 3 de agosto a Francia, donde nació y reside. No pudo hacerlo porque su pasaporte había caducado unos días antes y las autoridades francesas se niegan a renovárselo.

Desde entonces, cuenta el diario francés La Dépêche, la niña y su madre, que la acompañaba en ese viaje para visitar a la abuela, están atascadas en la Isla. Éléonore es víctima de un embrollo administrativo creado por la situación legal de su madre, cubana de origen y nacionalizada francesa.

Las autoridades francesas han despojado a la madre de la niña de su nacionalidad al considerar que había contraído un matrimonio de conveniencia para adquirirla. La anulación de la nacionalidad se extendió automáticamente a la hija, motivo por el cual "hace unos unos días, el consulado francés en La Habana rechazó renovar o prolongar la validez de su pasaporte vencido", explica La Dépêche.

Ante esta situación insólita, el Estado cubano propone una solución sorprendente: que la menor resida en Cuba durante un año

A raíz de esta decisión, Éléonore se ha convertido en apátrida. Ante esta situación insólita, el Estado cubano propone una solución sorprendente: que la menor resida en Cuba durante un año, el tiempo necesario para obtener la nacionalidad cubana y conseguir una visa de turismo a Francia.

El pasado 25 de julio Fidel Ferrer, padre de la menor y entrenador del equipo de béisbol de Colomiers (Toulouse), presentó una carta en la prefectura de Haute-Garonne en la que pidió "dar las recomendaciones necesarias al cónsul general de Francia en La Habana para que le concedan una visa a Éléonore". Además, ha pensado en contratar a un abogado capaz de deshacer este embrollo burocrático entre ambos países.

En cualquier caso, la situación de Éléonore precisa de una solución próxima, ya que a principios del mes de septiembre deberá empezar el curso escolar en Portet-sur-Garonne, localidad situada al sur de la ciudad de Toulouse, donde siempre ha vivido.

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