La socialdemocracia recupera el poder en Suecia

Fuerte subida de la ultraderecha que se coloca como tercera fuerza política

(EFE).-La oposición de izquierda derrotó la gubernamental Alianza de centroderecha en las elecciones suecas, pero la falta de mayoría absoluta la coloca en situación precaria por la subida del ultraderechista Demócratas de Suecia. El líder socialdemócrata, Stefan Löfven, invitó a colaborar al resto de partidos políticos salvo al ultraderechista, tras confirmarse el triunfo de la oposición de izquierda. Löfven declaró en la sede de su partido al término de la jornada electoral que iniciaría conversaciones con el Partido del Medioambiente, pero resaltó que su mano está "extendida" a las otras formaciones, también las de centroderecha.

"El pueblo sueco le ha dado la espalda a las bajadas de impuestos, el proyecto de los nuevos moderados (conservadores) se ha acabado. El pueblo sueco quería un cambio y ahora tendrá un cambio. Es necesaria la solidaridad", afirmó Löfven.

Escrutados los votos de cerca del 99% de los distritos electorales, la izquierda obtuvo el 43,7%, el mismo resultado que en 2010, frente al 39,5 de la Alianza encabezada por el primer ministro, el conservador Fredrik Reinfeldt, en el poder desde hace 8 años.

El descalabro del centroderecha es el que ha posibilitado el triunfo de la oposición, aunque el partido que ha sabido acaparar el desgaste de la Alianza ha sido principalmente Demócratas de Suecia (SD), que no sólo duplica sus votos, sino que con el 13% se convierte en la tercera fuerza.

El resultado supone una caída de más de diez puntos para el centroderecha respecto a los anteriores comicios y una pérdida de la cuarta parte de sus votantes para los conservadores, resultado que llevó a Reinfeldt a anunciar que dimitirá el Gobierno y que dejará el liderazgo del partido la próxima primavera.

Reinfeldt cumplió así la promesa reiterada durante la campaña de que dejaría gobernar a la minoría más votada y que no recurriría a los votos de SD, lo que allana el camino a los socialdemócratas, tradicionales dominadores de la política sueca, para recuperar el poder ocho años después.

Löfven tendrá que hilar fino para cerrar un pacto de gobierno, ya que el retroceso del Partido del Medio Ambiente, su aliado natural y que bajó del 7,3 al 6,8, le obligará a recurrir al Partido de la Izquierda, que mejoró ligeramente hasta el 5,7% y del que se había alejado en la campaña para ofrecer una imagen de centro.

La igualdad entre los dos bloques y la falta de mayorías claras deja en una situación ideal a Demócratas de Suecia, cuyo líder, Jimmie Åkesson, señaló que su papel de "bisagra" sale reforzado, aunque supone una "gran responsabilidad", por lo que tendió la mano al resto de partidos con representación parlamentaria.

A pesar de sus ofrecimientos y del lavado de imagen que le ha dado a SD, que nació en 1988 a partir de un grupúsculo con raíces neonazis, parece difícil que alguno de los otros partidos acepte abiertamente colaborar con una formación a la que el resto del arco parlamentario califica de racista.

La campaña electoral ha estado marcada por temas como el empleo, la gestión privada de los servicios públicos, la sanidad, la educación y la inmigración.

La Alianza apeló a la continuidad y a las buenas cifras macroeconómicas, además de incidir en la falta de unidad de la oposición, mientras que ésta atacó al Gobierno por el aumento del paro, las rebajas fiscales y los recortes sociales, aunque sólo defiende pequeñas modificaciones de esa política.

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