“Los que no ayudan a las víctimas del castrismo son cómplices de la opresión”, dice Rocío Monasterio

Rocío Monasterio, una cubana radicada en España que se hizo popular tras protagonizar, a finales de noviembre, un debate televisado en el que se enfrentó con castristas sobre el legado del expresidente cubano Fidel Castro, ofreció un conversatorio este viernes en Miami sobre su plataforma ideológica y sus aspiraciones para el futuro de Cuba.

Esta cubana de 43 años, de padres cienfuegueros y militante del partido Vox (conservador) en España, defiende como valores supremos la familia y la libertad. Es una apasionada oradora que critica fuertemente al Gobierno cubano y condena a los políticos dispuestos a dialogar con La Habana.

“Cuba levantó un gran muro en 1959. Desde entonces llegó la noche al país, se interrumpió la búsqueda de la libertad. Por desgracia, 60 años después, los cubanos siguen en penumbras y no vemos una luz que alumbre a nuestra patria. Todos los que viven en Cuba están encarcelados”, dijo antes de enfatizar: “Cuando vemos a un hermano encarcelado tenemos que hacer todo lo posible para ayudarle”.

Arquitecta de profesión, Monasterio decidió incursionar en la política producto de la pérdida de valores que a su juicio vive la sociedad española. Se integró a Vox como una manera de dar voz a cientos de españoles que no están de acuerdo con la relajación de las políticas del Partido Popular, actualmente en el poder, una organización a la cual le entregaba cada año su voto, pero con la que es singularmente crítica.

Arquitecta de profesión, Monasterio decidió incursionar en la política producto de la pérdida de valores que a su juicio vive la sociedad española

“Es extraordinario que una hispanocubana pueda hablar a los cubanoamericanos en Miami. Nos une la hispanidad”, dijo.

Sobre aquellos que apuestan por la inversión en Cuba para fomentar una emergente clase media que en un futuro pueda pedir cambios políticos, Monasterio afirma que estos políticos y empresarios están “lavando su conciencia de colaborar con el régimen”.

“Se está demostrando que la inversión en Cuba no es más que apuntalar al castrismo”, agrega.

Como alternativa al totalitarismo Monasterio propone los valores de la hispanidad.

“Hemos heredado de España los valores cristianos que son cimiento de la sociedad: la igualdad, la defensa de la libertad, el derecho a la vida, creer en la persona y en su responsabilidad individual, además de la familia como valor fundamental de la sociedad. Todo esto se basa en la libertad”, dijo.

Un punto en el que hizo énfasis fue en las relaciones entre la Unión Europea, sobre todo España, y el Gobierno de Cuba. Para la hispanocubana, la credibilidad de las instituciones y los partidos que negocian con Raúl Castro están en entredicho.

“En el imaginario colectivo de España, Cuba es la más querida. La relación de ambos países es de hermandad”, dijo Monasterio. Sin embargo calificó como “una gran traición” el hecho de haber normalizado las relaciones sin que mediara una sola palabra sobre  las violaciones de los derechos humanos en la Isla.

“Los que hoy no ayudan a las víctimas del castrismo son cómplices de la opresión y contribuyen a perpetuar la noche en Cuba, una noche que ya lleva demasiados años”, añadió.

La arquitecta concibe su batalla no solo contra el comunismo sino contra todo tipo de totalitarismo, que según afirma está siendo exportado a España y a países de latinoamérica como Venezuela, Nicaragua y Ecuador desde Cuba.

“El totalitarismo no es solo la falta de libertad, sino la eliminación del individuo. Todo lo contrario a nuestros valores”, afirma.

Confesó además que lucha a brazo partido contra las políticas de género y está opuesta radicalmente al matrimonio homosexual:

“Yo no me meto en las uniones civiles entre personas que tienen otra visión de la sexualidad, pero eso matrimonio no es. El matrimonio es entre un hombre y una mujer”, asevera.

“Los que hoy no ayudan a las víctimas del castrismo son cómplices de la opresión y contribuyen a perpetuar la noche en Cuba, una noche que ya lleva demasiados años”

Para Monasterio, la ideología de género es “otra gran dictadura de nuestro tiempo”. Fustiga la educación que en España se da en este sentido.

“Estamos sometidos, una vez más, a determinadas ideologías que vienen de grandes instituciones. La ideología de género es contraria a la familia y a nuestros valores”, dijo.

Para oponerse a la propuesta educativa en los valores de la ideología de género, el partido de Monasterio promovió una Plataforma por las libertades, que defiende el derecho de los padres para educar en sus valores a los hijos.

Sobre su controversia con “los defensores de lo indefendible”, es decir, del castrismo, Monasterio recordó que los hermanos Castro llegaron al Gobierno de Cuba “prometiendo igualdad”, pero lo que han hecho es igualar a todos “en la miseria y la opresión”.

“Una élite militar castrista controla a los cubanos y los hacen desconocer la libertad”.

Según Monasterio, la diáspora cubana afronta tres grandes responsabilidades: la obligación de denunciar lo que significa el castrismo ante aquellos que desconocen lo que es verdaderamente; ser eficaces utilizando un nuevo discurso y nuevas herramientas para contar y transmitir los valores de nuestra cultura; y crear una nueva iconografía. “Tenemos que pasar a las siguientes generaciones el compromiso en la lucha por la libertad de nuestra tierra”.

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