El puerto de Mariel queda rezagado ante la ampliación del Canal de Panamá

Zona Especial de Desarrollo Mariel en Cuba (14ymedio)
Zona Especial de Desarrollo Mariel en Cuba (Amelia)

"Queremos dejar de estar en las portadas de los periódicos" aseguraba un taxista, en medio del congestionado tráfico de una calle panameña tras preguntarle por el filtrado de documentos de la firma Mossack Fonseca. A pocas semanas de aquella conversación, los medios vuelven a enfocarse este domingo sobre el país istmeño, pero esta vez para la inauguración del nuevo complejo de esclusas del Canal de Panamá. 

Entre la algarabía por los festejos oficiales y las críticas que ha provocado el megaproyecto, el gran ausente en las notas informativas ha sido un supuesto beneficiario de tales mejoras: el puerto cubano de Mariel. Un manto de silencio rodea los detalles sobre su actual disposición, o indisposición, para servir como escala a los barcos que atravesarán la nueva estructura y que podrán portar hasta 13.000 contenedores de 6,1 metros de largo (TEU’s). 

Cuando el buque Andronikos, con capacidad para 9.400 contenedores y gestionado por la naviera china Cosco, recorra hoy desde el océano Atlántico hasta el Pacífico el recién concluido tramo, arreciará la competencia entre los puertos de la región para adjudicarse el mayor número de embarcaciones que se dirijan o provengan del canal. 

En abril de 2015 uno de los responsables de la instalación portuaria cubana, ubicada a 45 kilómetros de La Habana, declaró que el Gobierno aspiraba a convertir la terminal de contenedores del puerto de Mariel en “la mejor opción” de trasbordo en la región, una vez que quedara inaugurada la ampliación del paso panameño. 

Una proyección confirmada también en esos días por Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), quien aseguró que el puerto será "un gran hub logístico y de trasbordo regional" a la par que destacaba "los enormes avances de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) y su terminal portuaria".

El proyecto estrella del Gobierno de Raúl Castro, surgido con el objetivo de impulsar la economía nacional, generar exportaciones y atraer inversiones, no está listo

Sin embargo, el proyecto estrella del Gobierno de Raúl Castro, surgido con el objetivo de impulsar la economía nacional, generar exportaciones y atraer inversiones, no está listo -en el momento preciso- para aprovechar el flujo de los enormes cargueros a través de las estrenadas esclusas panameñas. Varias fuentes consultadas apuntan a un deficiente dragado de la bahía como la causa principal del retraso. 

Con 4.268 trabajadores, de ellos 454  técnicos y 221 ingenieros, el puerto de Mariel no ha sabido aprovechar los nueve años que duraron las obras del Canal, entre ellos más de 24 meses de retraso en relación al cronograma inicial. Una realidad que desmiente los pronósticos oficiales que situaban en los inicios de 2016 la apertura de la terminal para los contenedores Post-panamax

Sin embargo, el condado de Miami-Dade sí ha hecho las tareas. El puerto de esa ciudad cerró el pasado año con el mayor tráfico de contenedores en 10 años y se ha venido preparando para darle la bienvenida a los grandes cargueros que transitarán por las nuevas esclusas. Las autoridades esperan que su puerto se convierta en la primera escala en la región sureste de Estados Unidos, antes de que los barcos enfilen la proa hacia Panamá.

Mientras en Cuba, toneladas de arroz y fertilizantes se malograron en la bahía de La Habana en las pasadas semanas, a falta de vagones de carga que permitieran su transportación

Las obras en Miami han sido mencionadas a lo largo de los últimos días por los medios internacionales, vinculándolas estrechamente al Canal de Panamá. Las mejorías en las instalaciones portuarias en la ciudad del sol incluyen un nuevo servicio ferroviario, además de un túnel que conecta al puerto con el sistema de autopistas interestatales. Mientras en Cuba, toneladas de arroz y fertilizantes se malograron en la bahía de La Habana en las pasadas semanas, a falta de vagones de carga que permitieran su transportación. 

Significativamente, el tema del puerto de Mariel ha disminuido su presencia en los medios oficiales cubanos y los pocos reportajes que se transmiten evitan precisar los actuales volúmenes de actividad. Ningún especialista o autoridad de la ZEDM ha explicado a la prensa nacional cómo el país aprovechará las oportunidades que se abren a partir de hoy, cuando los panameños celebren la inauguración de su obra del siglo. 

En lugar de información, solo tenemos silencio y rumores. Alrededor del puerto de Mariel se ha instalado ese muro oscuro y plagado de secretismo que separa a los megaproyectos oficiales de la realidad. 


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