El tiempo se cobra otra vida en la política cubana

Carlos Fernández Gondín marcó con su impronta el Ministerio del Interior. (Cortesía)
Carlos Fernández Gondín marcó con su impronta el Ministerio del Interior. (Cubadebate)

Fiel, de línea dura y conocedor de hasta el último secreto de disidentes y ministros, Carlos Fernández Gondín marcó con su impronta el Ministerio del Interior, la más temida institución cubana. Pero poco tiempo después de asumir la cartera en 2015, la vida le jugó la mala pasada de un accidente cerebrovascular, y este sábado se ha convertido en el más reciente fallecido de una gerontocracia que agoniza.

Su fallecimiento, a los 78 años, no ha sido una sorpresa para nadie. La nota oficial asegura que murió "a causa de complicaciones de una enfermedad crónica que padecía", y el pasado 6 de junio, en la celebración por la creación del Ministerio del Interior (Minint), las cámaras de la televisión nacional no lo mostraron, algo que avivó los rumores sobre su estado de salud.

El poderoso ministerio que dirigió controla la policía, migración y extranjería, las cárceles y la omnipresente Seguridad del Estado, entre otros departamentos. Gondín llegó a la cima de la institución gracias también a la fidelidad a toda prueba que mostró siempre hacia Raúl Castro, bajo cuyas órdenes combatió en el II Frente Oriental en los años de la lucha contra Batista.

Gondín hizo carrera dentro del ejército cubano, graduándose en la Escuela de Guerra de Matanzas y posteriormente fue seleccionado para estudiar en la academia Frunze de la Unión Soviética. Participó en las aventuras militares en Angola y Etiopía, llegando a obtener el puesto de segundo jefe de las tropas cubanas en tierras angoleñas.

El poderoso ministerio que dirigió controla la policía, migración y extranjería, las cárceles y la omnipresente Seguridad del Estado, entre otros departamentos

Desde 1980 ocupó un puesto en el Comité Central, órgano superior del Partido Comunista de Cuba, que decide el número de integrantes del Buró Político, el máximo círculo de poder en la nación. También fue electo miembro del Parlamento desde su séptima legislatura.

En 1989 el Minint fue descabezado y Fidel Castro nombró a Abelardo Colomé Ibarra, Furry, como ministro del interior y Gondín pasó a ser el viceministro primero. Ambos habían trabajado conjuntamente desde que en 1978 le encomendaron a Gondín la jefatura de la Dirección de Contrainteligencia de las Fuerzas Armadas

“Era un hombre de las Fuerzas Armadas que se ocupa del Minint en un momento en que este es depurado de sus elementos más abiertos y reformistas”, dice a 14ymedio desde México el politólogo e historiador cubano Armando Chaguaceda.

Según el académico, siempre ha existido una rivalidad entre el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas Revolucionarias que tuvo su clímax con la condena del General Arnaldo Ochoa y otras 13 personas acusadas de enriquecerse con operaciones de narcotráfico en 1989.

“El aparato del Minint tiene gente más sofisticada que el de las fuerzas armadas. Hay muchas personas dedicadas a analizar, a pensar, sobre todo aquellas que estén en contacto con el exterior”, explica Chaguaceda. Considera que la muerte de Gondín no afectará la política actual en la Isla. “Hasta que se pruebe lo contrario es más de lo mismo”, afirma.

Gondín fue conocido también por ser un hombre meticuloso, que sabía mantenerse en las sombras. Se le consideró la eminencia gris tras la represión política durante el mandato de Furry. Varios disidentes señalan al recién fallecido militar como el organizador principal de los arrestos, las detenciones domiciliarias y la estricta vigilancia contra opositores, en especial contra las Damas de Blanco.

Gondín fue conocido también por ser un hombre meticuloso, que sabía mantenerse en las sombras. Se le consideró la eminencia gris tras la represión política durante el mandato de Furry

Sin embargo, la vida le jugó una mala pasada y poco tiempo después de asumir el cargo de ministro, Gondín sufrió un accidente cerebro vascular que lo dejó incapacitado para cumplir sus funciones. Desde entonces y hasta la fecha, el ministerio más poderoso de Cuba ha estado bajo el mando del vicealmirante Julio Cesar Gandarilla Bermejo, viceministro primero del Ministerio del Interior y proveniente de la Contrainteligencia Militar del Ministerio de las Fuerzas Armadas.

El analista Julio Aleaga, autor de un estudio sobre quién es quién en la política nacional, aseguró a 14ymedio que la gestión de Gondín fue “muy corta” y cuando lo nombraron para el cargo “ya se sabía que era un hombre enfermo”. Ante la interrogante de quién ocupará el puesto vacante, señala a Gandarilla Bermejo, quien ha cumplido misiones en 11 países, incluido Angola, y que también es un septuagenario.

Aleaga descarta la llegada al frente del ministerio de Alejandro Castro Espín, hijo del actual gobernante, y a quienes muchos señalan como posible sustituto. “Si a Alejandro lo están preparando para ascender en el control de la dinastía, ostentará un cargo a otro nivel, no en el Ministerio del Interior”, opina.

Por su parte, Juan Antonio Blanco, director ejecutivo de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba con sede en Miami, se muestra escéptico sobre la llegada de una etapa reformista con al muerte de Gondín.

“Es más probable que se relacione con facilitarle el ascenso al nieto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro y al hijo, Alejandro Castro Espín, dentro del Minint y de la élite del poder”, afirma.

Para Blanco “lo que viene es la consolidación definitiva de la sucesión castrista antes de 2018”, año en que culmina el segundo mandato de Raúl Castro.

Por su parte, Chaguaceda dice que es difícil establecer un paralelismo entre la longevidad de los gobernantes cubanos y la de los ancianos secretarios del partido comunista en el Kremlin, durante la época de la Unión Soviética. Hacia 1982, una sucesiva cadena de fallecimientos hizo renovar el mando soviético y permitió a una generación más joven asumir el poder e implementar cambios. La diferencia fundamental radicaría en que en el caso soviético los gobernantes eran parte de la nomenklatura y no los creadores del sistema en sí, como ocurre en el caso cubano. 

"En Cuba la sucesión se dio ordenada, en vida del fundador y con una década de desarrollo mientras que en la URSS, Brezhnev, Andropov y Chernenko fallecieron casi en cadena, lo que sacudió la osificada burocracia del politburó", explica el experto. 

Buena parte de los integrantes del Buró Político están en la séptima década de sus vidas. En los próximos meses los obituarios y los nuevos nombramientos podrían volverse muy frecuentes en la prensa cubana.

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