Carta dirigida a Obama desata la polémica

Una carta publicada esta semana, firmada por más de cuarenta personalidades norteamericanas, le pide a Barack Obama medidas flexibilizadoras hacia Cuba. En un gesto inusual de consenso, ex altos cargos políticos, militares, analistas y empresarios de Estados Unidos abogan por relajar el embargo a la Isla. Entre los firmantes se pueden leer nombres de republicanos y demócratas que consideran éste como un buen momento para apoyar a la sociedad civil y a los emprendedores cubanos. 

La misiva incluye un conjunto de peticiones concretas, como ampliar el envío de remesas, flexibilizar los viajes de estadounidenses a la Mayor de las Antillas y potenciar las relaciones empresariales entre los dos países. Según explica el texto, se trata de una petición a Obama para que lleve a cabo “acciones específicas”. Sin caer en el “debate ideológico”, aclaran quienes lo suscriben, se busca contribuir con estas medidas a “un cambio significativo” en Cuba.

Durante los años 2009 y 2010, la administración norteamericana impulsó algunas flexibilizaciones como el incremento de las remesas, la ampliación de los viajes familiares y también del intercambio académico. Sin embargo, tal política se frenó cuando el gobierno cubano condenó a quince años de prisión al contratista norteamericano Alan Gross.

Para terminar con el embargo se necesita la aprobación del Congreso, de manera que esta carta, presiona para que el presidente apruebe órdenes ejecutivas que le permitan esquivar a los congresistas.

Nada más conocerse el documento, la polémica ha estallado tanto dentro como fuera de Cuba. El gobierno de Raúl Castro apenas ha hecho mención a ella y en los medios oficiales sólo se reseñó con una breve nota sin muchos detalles. Eso no ha impedido, sin embargo, que el tema se convierta en un debate en muchos sectores sociales.

Las voces se han escuchado en dos direcciones. Quienes consideran que estas flexibilizaciones disminuirán el control del gobierno cubano sobre la sociedad, mientras otros aseguran que de implementarse, el régimen recibiría una bocanada de oxígeno económico para mantenerse más tiempo en el poder.

¿Levantar las sanciones de manera unilateral sin pedir nada a cambio o exigir el previo cumplimiento de los derechos humanos y las libertades ciudadanas? Es la pregunta que ha hecho 14ymedio a varios opositores dentro de la Isla.

Berta Soler (Damas de Blanco): No es momento de hacer ningún negocio con el gobierno cubano porque eso no va a beneficiar para nada al pueblo. No vamos a pensar en lucro, sino en derechos.

Martha Beatriz Roque (opositora): A estas alturas da lo mismo, que flexibilicen o que no flexibilicen. Las noticias de lo que ocurre en Cuba las está dando el propio régimen, la dictadura, y hay una destrucción total, no hay organización, hay una ruptura de la cadena de mando. Más temprano que tarde el problema va a explotar y no hay forma de que puedan evitarlo.

Manuel Cuesta Morúa (Arco Progresista): Estoy de acuerdo con toda flexibilización de Estados Unidos hacia Cuba, mi posición es contraria al embargo norteamericano. Sin embargo noto que la carta menciona muy levemente el tema de las libertades. Pierde la oportunidad de enviar un mensaje en dos direcciones: al gobierno norteamericano y también al gobierno cubano. Esto podría convertirse en “el abrazo del oso”, pues una apertura sin fortalecimiento hacia el interior puede comprometer cualquier proyecto de nación.

Dagoberto Valdés (director de la revista Convivencia): Esto contribuye al intercambio entre los pueblos y a aquello que dijo Juan Pablo II de que “Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”. Son derechos humanos que son universales y que deben gozar tanto los norteamericanos como los cubanos. Este intercambio fortalecerá a la sociedad civil cubana y permitirá que el mundo y la sociedad norteamericana conozcan mejor la realidad de Cuba.

José Daniel Ferrer (Unión Patriótica de Cuba): Estamos a favor de todo lo que traiga mejoría al pueblo cubano, pero insistimos en que el acercamiento mejore también la situación de derechos humanos. Cuanto se haga debe tener en cuenta la necesidad de nuestra nación de libertades básicas.

Félix Navarro (ex preso político): Hay muchos intereses personales en esa carta y dudo que se haya puesto por delante la situación tan crítica que atraviesa la sociedad civil cubana. El oxígeno económico que reciba el gobierno lo va a usar para engrasar su maquinaria represiva.


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