El cine cabe en un contenedor

Contenedor convertido en sala de video
Contenedor convertido en sala de video

El cine con butacas mullidas, alfombras y un proyector que ronronea es cosa del pasado. Ahora, las películas se transmiten en enormes televisores de pantalla plana o dentro de un contenedor destinado al traslado de mercancía, como el ubicado en la calle San Miguel con la avenida Victoriano Garzón, en Santiago de Cuba.

A finales del pasado año, esta caja metálica fue habilitada como cine 3D. El improvisado local nació rodeado de bromas por las altas temperaturas que alcanza su estructura bajo el sol veraniego, pero ahora sus funciones transcurren a sala llena, debido en parte a las pocas opciones recreativas que caracterizan la vida nocturna de la zona.

Una trabajadora del Centro Provincial de Cine, que prefirió el anonimato, comentó a '14ymedio' que el objetivo de la iniciativa es desplazar a las salas de cine privadas

Marcos Luis Rondín Castro, trabajador de la peculiar instalación, comentó a Tele Turquino que el pronóstico es hacerla móvil para "acercar las nuevas tecnologías a los lugares donde aún no existen las condiciones para este tipo de proyecciones". Sin embargo, la "caja oscura" todavía no puede moverse del lugar a falta de una base rodante que se construye en una entidad estatal.

El contenedor ofrece cinco tandas diarias, dos infantiles y tres para mayores de 16 años. La alta demanda de sus servicios se debe también a la cercanía con los emblemáticos edificios de 18 plantas, donde residen centenares de familias. El improvisado local tiene capacidad para 24 espectadores por un precio de 10 CUP.

En noviembre de 2013 el Gobierno de Raúl Castro ordenó el cierre de las populares salas gestionadas por trabajadores por cuenta propia

Una trabajadora del Centro Provincial de Cine, que prefirió el anonimato, comentó a 14ymedio que el objetivo de la iniciativa es desplazar a las salas de cine privadas. A pesar de que estos locales fueron clausurados hace más de tres años, todavía subsisten algunos en medio de la ilegalidad.

Yoanis Maceira Robert, administrador de la Sala 3D, explicó a este diario que los santiagueros estaban "acostumbrados a las ya desaparecidas salas de videos que se construyeron en diferentes localidades", por lo que espera que reciban con entusiasmo al cine rodante.

En noviembre de 2013 el Gobierno de Raúl Castro ordenó el cierre de las populares salas gestionadas por trabajadores por cuenta propia. Los emprendedores usaban una licencia de operación de equipos de recreación para abrir los locales de proyección, pero las autoridades prohibieron su funcionamiento.

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