Comienza experimento de precios topados en Artemisa

Carretillero en una calle de La Habana. (CC)
Carretillero en una calle de La Habana. (CC)

Un experimento de control de precios comenzó a principios de este año en la provincia de Artemisa con la venta de productos agropecuarios "con valor máximo fijado" en 13 nuevos mercados y 16 bodegas. Los importes de la mercancía están regulados por el Consejo de la Administración Provincial, según precisó este viernes la jefa de esa entidad, Teresa Martínez Mendaro.

Bajo el eufemismo de "precios oscilantes" la prensa oficial anunció el inicio de esta prueba piloto en un mercado de cada municipio del territorio artemiseño y en dos en Bauta, San Antonio y Artemisa. Aunque los puntos de venta pertenecen a la Unidad Básica de Comercio, ahora son abastecidos por empresas agropecuarias a través de Acopio.

Esta semana en las tarimas de los establecimientos se ha ofertado malanga, boniato y zanahoria a un precio que no excede un peso cubano (CUP) por libra, un importe por debajo del que alcanza en los mercados de oferta y demanda. Los pimientos y los tomates están regulados a un máximo de 5 CUP la libra, cuando en otros locales pueden alcanzar entre los 10 y los 25 CUP la libra, respectivamente.

Algunos de estos lugares abrieron sus puertas desde la primera semana de enero, como es el caso del punto de venta La Vizcaína en el municipio de Alquízar. Vecinos del lugar mostraban este viernes su alivio ante la bajada del valor de las viandas y los vegetales, pero también se mostraban cautelosos con la medida.

Para los 1.167 carretilleros de la provincia, esos nuevos puestos representan una fuerte competencia

"La idea es buena, pero me preocupa que la calidad de los productos caiga mucho con estos precios", reflexiona Gabriela, una joven residente en las cercanías del mercado alquizareño. Un empleado del local tampoco esconde sus reservas: "Viene poca mercancía y se acaba temprano", comentó a este diario.

La medida no ha sido acogida con beneplácito por los vendedores privados y ambulantes. Para los 1.167 carretilleros de la provincia, esos nuevos puestos representan una fuerte competencia.

"Será cuestión de esperar para verlos caer en desgracia", vaticina Guillermo, un carretillero que recorre las calles cercanas pregonando plátanos y otras frutas. El hombre asegura que "el Estado no puede mantener algo así porque no hay suficiente producción".

Los precios topados son oficialmente llamados "oscilantes", pues variarán según la etapa del año, el costo de producción, el volumen de la cosecha y los valores que alcancen los insumos a los campesinos.

Las autoridades de la provincia planean reforzar el cuerpo de inspectores para monitorear los precios establecidos en este tipo de mercados.

El experimento comenzó a pocos días de la última reunión de la Asamblea Nacional donde el tema del precio de los alimentos protagonizó numerosas discusiones. En respuesta al reclamo de varios diputados, Raúl Castro dijo que se tomarían medidas para acercar los precios a los salarios. El anuncio ha puesto en alerta a productores e intermediarios.

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