Cuba confinará desechos peligrosos en planta nuclear paralizada en Juraguá

Central Electronuclear de Juraguá, en Cienfuegos. (Wikicommons)
Central Electronuclear de Juraguá, en Cienfuegos. (Wikicommons)

(EFE).- Cuba remodela actualmente las instalaciones donde hace años quedó paralizada la construcción de la central electronuclear de Juraguá, en la provincia central de Cienfuegos, y las convertirá en un confinatorio nacional de desechos peligrosos, según informaron hoy medios oficiales.

Actualmente especialistas del Ministerio de Industrias ejecutan proyectos de varias corrientes de residuos peligrosos identificados, cuyo destino final será su aislamiento en Juraguá, explicó el director del Centro de Inspección y Control Ambiental (CICA), Antonio Casanova, citado por la estatal Agencia Cubana de Noticias.

El experto indicó que se prevé el montaje de tecnologías que permitan el tratamiento y aprovechamiento de los residuos, así como de una capacidad analítica que sustente todo el manejo.

Las obras serán financiadas por el Gobierno cubano, aunque no se descarta el apoyo internacional, indicó la fuente.

En Cuba, los desechos peligrosos son mayormente productos químicos residuales de la industria farmacéutica, caducados y también los aceites usados, etc.

En la elección de la edificación de Juraguá se tuvo en cuenta lo difícil de crear condiciones de almacenamiento prolongado en varios lugares, por lo que se decidió explorar la posibilidad de concentrarlos en una única instalación, refirió el reporte.

Asimismo señaló que se evaluó el alto grado de seguridad que una instalación de este tipo ofrece, sus edificaciones y crear condiciones de seguridad imprescindibles como el alumbrado y el retiro de algunos obstáculos, y el aprovechamiento, como materia prima, de un volumen importante de materiales.

El proyecto de la planta Juraguá, situado a 336 kilómetros al este de La Habana, fue lanzado en 1982 con la participación técnica y financiera de la antigua Unión Soviética, y estaba diseñado para cuatro unidades con reactores rusos VVER, con una potencia de 440 megavatios cada uno, que debían entrar en funcionamiento entre 1995 y 1996.

Sin embargo, en 1992, tras la desaparición de la URSS, el proyecto fue paralizado por falta de recursos financieros, cuando las obras se encontraban a un 50 por ciento de su ejecución y se habían invertido unos 1.100 millones de dólares.

Actualmente, la planta nuclear de Juraguá alberga dos bloques energéticos que no se terminaron de construir.

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