Cuba en la pantalla: el negocio de las 'apps'

Una mujer consulta su teléfono móvil. (CC)
Una mujer consulta su teléfono móvil. (CC)

Basta un toque con el dedo índice y un mapa de la ciudad se abre ante los ojos. Otro, y en la pantalla aparecen recomendados los mejores restaurantes del país. Muchos programadores cubanos desarrollan aplicaciones para teléfonos inteligentes y tabletas con contenido vinculado a los servicios del sector privado.

Rafael Jiménez se graduó en ciencias de la computación en la Universidad de La Habana. Cuando creó su primera app la distribuyó en varios talleres de reparación de celulares para darse a conocer. "Fue una buena idea porque en poco tiempo tenía pedidos para programar nuevas herramientas", asegura mientras muestra la utilidad que le abrió las puertas a ese mundo.

Jiménez unificó en una funcionalidad para dispositivos con sistema Android los servicios básicos que brinda la Empresa de Telecomunicaciones (Etecsa). Desde enviar un mensaje de texto, realizar una transferencia de saldo, conocer el estado del tiempo o votar por los premios Lucas al mejor videoclip cubano.

"La idea era facilitarle a la gente las tareas con el móvil", asegura el orgulloso creador de la aplicación, que hizo la interfaz por un deseo personal, pero después comprendió que se había topado con un nicho de mercado. "Muchos desarrolladores crean aplicaciones por sus propias necesidades y descubren que terminan sirviéndole a mucha gente", afirma Jiménez.

Además de las utilidades para hacer más eficiente el uso de los celulares, también proliferan la que dan visibilidad o ayudan en la gestión a los negocios por cuenta propia

Entre los caminos para distribuir estas herramientas se encuentra el llamado paquete, donde junto a los audiovisuales y la música, cada día se agregan más programas para computadoras además de apps, la mayoría de las cuales han sido desarrolladas por programadores del patio y están diseñadas para funcionar sin necesidad de conectarse a internet.

Además de las utilidades para hacer más eficiente el uso de los celulares, también proliferan la que dan visibilidad o ayudan en la gestión a los negocios por cuenta propia. Algunos de estos empresarios ya piden "a la carta" la app que necesitan. Es el caso de Pedro Sierra, chofer de taxi, que con su Chevrolet de 1956 pasea turistas por toda la Isla.

El conductor conoció a un joven apasionado de la programación y decidió invertir en una herramienta que ha hecho más eficiente su trabajo. "Quería algo parecido a Google Earth pero que trabajara sin conexión", cuenta. Al final compró una app, cien por cien cubana y pensada especialmente para sus necesidades. En la pantalla de su tableta, Sierra dibuja el trayecto y la utilidad calcula la distancia y el gasto de combustible.

"Ahora puedo definir las tarifas antes de iniciar el viaje", comenta el chofer, quien lleva el dispositivo colocado en un soporte pegado en el interior del parabrisas. "No tengo nada que envidiar a los que tienen un TomTom satelital", alardea.

El graduado de informática que le vendió la app, tuvo que hacerlo de manera ilegal. La licencia para trabajo por cuenta propia que permite laborar como programador de equipos de cómputo no incluye la comercialización de software. Las operaciones deben hacerse sin reconocimiento legal y el pago, en efectivo.

Para los cubanos radicados en la Isla aún no es posible manejar una cuenta de PayPal debido a las restricciones financieras del embargo estadounidense, y pocos cuentan con tarjetas de crédito o débito que le ha enviado algún familiar emigrado o que han logrado hacerse durante un viaje al extranjero.

Esa limitación impide a muchos comprar herramientas de pago en Google Play para mejorar su trabajo. Tampoco pueden poner a la venta sus creaciones, por la falta de mecanismos de pago. Registrarse en el sitio para obtener una licencia como desarrollador conlleva una transferencia electrónica de 25 dólares.

Sin embargo, los obstáculos no frenan el negocio nacional de las apps. Isladentro es una de las más populares en Cuba. Se trata de una guía para viajeros disponible de manera gratuita y con un diseño muy atractivo. En su interfaz aparecen los servicios, estatales y privados, ordenados por provincia.

Para hacer uso de Isladentro, un dispositivo debe estar conectado a la red de telefonía móvil para que funcione la localización a través de las antenas de la red celular

A falta de internet, para hacer uso de Isladentro, un dispositivo debe estar conectado a la red de telefonía móvil para que funcione la localización a través de las antenas de la red celular. "Creamos esta aplicación para que funcione totalmente offline", explica a 14ymedio Indhira Sotillo, directora del equipo de trabajo que desarrolló la utilidad.

Isladentro no ocupa demasiado espacio en la capacidad del dispositivo, funciona tanto en iOS para aparatos de Apple, como para los que cuentan con el sistema operativo Android, aunque en el primer caso debe realizarse primero el jailbreak (desbloqueo) del móvil o del iPad.

El sueño del equipo es poder subir Isladentro a la plataforma Google Play, como ha ocurrido con otras apps producidas en Cuba al estilo de AlaMesa y Ke Hay Pa Hoy. Por el momento sólo pueden hacerlo para su descarga gratuita o a través de amigos o familiares en el extranjero que cobren por ellos el importe de la descarga.

Sotillo prefiere ser cautelosa y no poner en peligro lo que ya se ha logrado. "No es lo mismo que aparezcan una o dos apps hechas en Cuba [en la tienda digital] a que aparezcamos todas. Puede ser que no pase nada o quizás nos tumben de un día para otro".

Mientras tanto, Isladentro continúa actualizándose en información, diseño y códigos. Los emprendedores cambian sus ofertas y surgen nuevos restaurantes a lo largo del país, otros cambian de lugar o cierran. "Eso nos obliga a trabajar continuamente", dice Sotillo con una convicción que no deja ninguna duda sobre su capacidad e ingenio para crear en el futuro una empresa de software a mayor escala.

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