Cuba suspende envío de médicos a Brasil por temor a deserciones

La viceministra de salud cubana Marcia Cobas saluda a los médicos de la Isla en la Universidad de Brasilia. (EFE)
La viceministra de salud cubana Marcia Cobas saluda a los médicos de la Isla en la Universidad de Brasilia. (EFE)

Cuba suspendió este mes el envío de 710 profesionales de la salud que debían trabajar en la misión Mais Médicos en Brasil por temor a que deserten, según reportó la prensa brasileña con información del Ministerio de Salud de ese país sudamericano.

El recorte en el envío de galenos es una medida de presión de La Habana ante el papel jugado por el Gobierno de Michel Temer, que ha permitido a más de 80 profesionales de la salud cubanos continuar en el país tras terminar su misión.

Para el Ministerio de Salud de la Isla, tal acción “no está en conformidad” con el acuerdo firmado entre ambas naciones bajo el Gobierno de Dilma Rousseff. Como parte de aquel acuerdo, permanecen en Brasil más de 11.000 galenos cubanos.

“El Gobierno cubano teme que lo que está ocurriendo en Brasil pueda contagiar a otros doctores que trabajan en terceros países”, dice Julio César Alfonso, presidente de Solidaridad Sin Fronteras (SSF), una organización sin fines de lucro que socorre a los médicos que desertan de las misiones y los ayuda a trasladarse hasta Estados Unidos e insertarse laboralmente en el sistema de salud.

“El Gobierno cubano teme que lo que está ocurriendo en Brasil pueda contagiar a otros doctores que trabajan en terceros países”

En los centros hospitalarios, policlínicos y consultorios médicos de la Isla laboran 495.609 trabajadores, según los más recientes datos oficiales. De ellos 58.000 son doctores especializados. Los programas de cooperación en los que participan, financiados a través de organizaciones internacionales, se extienden a más de 90 países en el mundo, desde África a Oceanía.

Cuba cuenta con decenas de miles de galenos en el exterior. En 2014 el Gobierno reconoció que recibía 8.200 millones de dólares por concepto de “exportación de servicios médicos”. Según economistas independientes, las ganancias se han reducido en algo más de 1.000 millones debido a la crisis en Venezuela, pero continúa siendo la principal fuente de ingresos del país.

“Cuando los profesionales cubanos salen del país logran ver que hacen parte de un esquema de trata de personas que solo beneficia al Gobierno de La Habana. La forma de rebelarse es escapar y Cuba no va a permitir eso”, dice Julio César Alfonso, presidente de SSF.

Bajo la administración demócrata de Barack Obama, Estados Unidos eliminó en enero pasado el Programa Parole para médicos cubanos que trabajan en el exterior y que permitía a los desertores viajar legalmente a territorio norteamericano y acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.

“Cuando los profesionales cubanos salen del país logran ver que hacen parte de un esquema de trata de personas que solo beneficia al Gobierno de La Habana. La forma de rebelarse es escapar y Cuba no va a permitir eso”

Alfonso y su equipo se muestran confiados en que la administración de Donald Trump va a revertir la medida de Obama.

“Tomará algunos meses, pero estamos trabajando con mucha fe en ese proyecto para auxiliar a las víctimas de la mayor trata de personas de la era moderna”, indicó.

Desde 2006 el Cuban Medical Professional Parole permitió que 8.000 profesionales de la salud cubanos escaparan y viajaran a Estados Unidos. En 2016, unos 1.400 profesionales del programa Mais Médicos se acogieron a esas facilidades. Se estima que más de 1.000 doctores de la Isla se casaron con brasileños, una forma de obtener la residencia permanente en Brasil y evitar el regreso obligatorio a la Isla. Unos 1.600 han presentado exámenes para revalidar sus títulos e insertarse en el mercado laboral de ese país.  

Cuba tiene estrictamente prohibido a sus “cooperantes de la salud” tener relaciones de pareja con “nativos” y en su código de ética precisa que “debe informarse inmediatamente”, estar acorde “con el pensamiento revolucionario” y "en ninguna medida ser desmedida" (sic). 

El ministro de salud de Brasil, Ricardo Barros, declaró a mediados de este año que había pedido al gobierno cubano y a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que flexibilizaran las condiciones que obligan a retornar a la Isla a los médicos.

Tras la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, el Gobierno cubano presionó a las autoridades brasileñas para renegociar el contrato de sus médicos y obtuvo un aumento del 9% en el pago

Brasil paga unos 3.300 dólares por médico a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que ejerce como intermediaria -y cobra por ello- con la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos. De ese dinero los médicos reciben el equivalente a 800 dólares.

Tras la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, el Gobierno cubano presionó a las autoridades brasileñas para renegociar el contrato de sus médicos y obtuvo un aumento del 9% en el pago.

También logró un incremento del 10% para la alimentación de los médicos en áreas indígenas.

“Estábamos esperando a que ocurriera algo así”, dice uno de los doctores que se mantiene trabajando en la región de Sao Paulo.

“La viceministra, Marcia Cobas, nos tiene el ojo encima, no quieren que se les muera la gallina de los huevos de oro”, asegura .

“Nos tratan como esclavos. Tenemos que trabajar más que los demás médicos y ni siquiera dejan que nuestras familias se queden con nosotros en Brasil más allá de tres meses, lo menos que puede hacer la gente es quedarse. Deberían irse todos”, dice el galeno, especialista en Medicina General Integral.


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