Cubanos en huelga de hambre denuncian limbo legal en Ecuador

Grupo de cubanos que se declararon en huelga de hambre en el hotel Carrión
Grupo de cubanos que se declararon en huelga de hambre en el hotel Carrión (cortesía)

Diez migrantes cubanos se encuentran desde hace seis días en huelga de hambre en Ecuador, para exigir el fin de su reclusión en el hotel Carrión de Quito, donde el Gobierno confina a los extranjeros en situación irregular. Los detenidos se mantienen bajo estricta custodia, sin posibilidad de tomar sol y en un limbo legal que no los clasifica como personas privadas de libertad ni les permite salir del lugar.

Considerado oficialmente como un “centro de acogida temporal”, el hotel Carrión es una instalación que, según el Ministerio del Interior, tiene como finalidad albergar a ciudadanos extranjeros que están en proceso de deportación.

Danay Galván Couto es una madre cubana de 35 años que se encuentra desde hace más de un mes en el hotel Carrión. Defraudada por la lentitud de las reformas económicas de Raúl Castro decidió salir de Cuba a probar suerte en otro país.

“Yo vendía ropa e incluso saqué mi licencia, pero después nos prohibieron hacer eso y tuve que irme de Cuba porque no tenía oportunidades ningunas allí”, cuenta. Galván vendió todas sus pertenencias para salir de la Isla y costearse el boleto aéreo que la llevó a Guyana, uno de los pocos países que aún mantienen un régimen de entrada libre hacia los cubanos.

Desde Guyana atravesó la zona selvática de Brasil y en ese país trabajó por la izquierda, hasta que la situación se le hizo insostenible. Decidió entonces proseguir a Ecuador con la esperanza de legalizar su estatus, pero la policía migratoria la detuvo al intentar entrar por la frontera.

“He pasado de todo en el camino. Cuando nos detuvieron estuvimos tres días sin bañarnos, obligados a dormir en el suelo, hasta que nos trajeron al Carrión”, lamenta.

Galván afirma que no le gustaría tener que regresar a Cuba, “porque aquello es una dictadura”

Galván afirma que no le gustaría tener que regresar a Cuba, “porque aquello es una dictadura”, pero que está desesperada porque no hay respuesta sobre su caso. Es por eso que, junto con otras dos mujeres y siete hombres, se declaró en huelga de hambre.

Indicó que cuando comenzaron la protesta trasladaron a las tres mujeres a un sótano frío y húmedo, donde las encerraron tras una reja con candado. Una de ellas, enferma de asma, posteriormente fue devuelta a los pisos superiores.

Robert Corcho Carballo, de 34 años, originario de Artemisa en el occidente cubano, era profesor de matemática y computación en la Escuela Latinoamericana de Medicina pero abandonó su trabajo para criar cerdos, una labor que le permitió reunir el dinero suficiente para salir hacia Ecuador.

Relata que, en diciembre pasado, fue uno de los últimos en conseguir la entrada sin visa a Ecuador. Desde entonces tres veces hizo el proceso para cambiar su permiso de turista a otro que le permitiera residir en el país y trabajar legalmente. Sin embargo, la respuesta de las autoridades en la ciudad de Guayaquil fue: “A los cubanos no les aceptamos papeles”. Incluso, argumenta que intentó legalizar su título universitario, pero no se lo permitieron.

Corcho trabajó durante meses en la construcción, donde cobraba alrededor de 15 dólares al día. Tras una supuesta denuncia a Migración, terminó encerrado en el hotel Carrión con una orden de deportación que hasta el momento no ha podido ser ejecutada.

Odelbys Martínez Blanco y su esposo también se encuentran en el hotel. A pesar de constituir una pareja, solo cuentan con escasos momentos al día para verse. Según comentan, fueron víctimas de una estafa e intentaron llegar a México con papeles falsos con el objetivo de seguir su camino hacia Estados Unidos.

“Nosotros nunca quisimos quedarnos en Ecuador, nuestro objetivo era llegar a Estados Unidos y lamentablemente cometimos el error de incurrir en un delito por eso”.

Para Odelbys su situación “no puede ser peor”. Según dice, en caso de que la regresen a Cuba no tiene “ni donde vivir”. Como muchos cubanos, vendió todas sus pertenencias para emigrar.

“Nosotros necesitamos que nos ayuden, solo queremos que nos permitan salir o, si nos van a deportar, que finalmente lo hagan. Llevamos más de un mes aquí dentro y estamos desesperados”, argumenta.

Según ella, el local donde duerme todavía tiene el hollín del incendio provocado por una migrante de nacionalidad haitiana el pasado 20 de enero. “No hay condiciones para tenernos aquí, pero esto es un gran negocio del que alguien se está beneficiando”, asegura.

Varios de los migrantes cubanos comentan que la embajada cubana en Quito no ha hecho intento alguno de respaldarlos

Varios de los migrantes cubanos comentan que la embajada cubana en Quito no ha hecho intento alguno de respaldarlos, ni han recibido asesoramiento legal por parte del consulado de la Isla.

Este diario se puso en contacto con la abogada del caso, Nina Guerrero, quien explica que buscan conseguir la liberación temporal de los migrantes, al menos hasta que la decisión del juez sobre la deportación pueda ejecutarse o no.

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