¡Cuidado! ganado en la carretera

Animales en la vía. (14ymedio)
Animales en la vía. (14ymedio)

Aún se estremece cuando recuerda aquella madrugada, cuando los vidrios del parabrisas estallaron por todos lados y un sabor metálico se extendió por su boca. Ulises Ramírez chocó con dos vacas sueltas en la autopista nacional tras regresar desde el aeropuerto a su natal Candelaria. El encontronazo con aquellos animales terminó en daños graves para su vehículo y con heridas en la cabeza, pero al menos salvó la vida. Otros no han corrido igual suerte.

Entre los años 2010 y 2015, al menos 1.054 accidentes, que se saldaron con 12 muertes y 279 personas lesionadas, tuvieron como causa el ganado suelto en la vía, según datos del periódico oficial Granma.

Ramírez cuenta que, a pocos minutos antes de llegar a su casa, divisó en la oscuridad el rebaño que deambulaba o dormía sobre el asfalto. Frenó, zigzagueó para evitar el choque y tocó el claxon desesperadamente. Cuando pensaba que ya saldría ileso, sintió un fuerte impacto en el lateral derecho del automóvil. Lo próximo que alcanzó a ver fue a dos vacas tiradas en la carretera y la sangre que le corría desde la cabeza.

Los campesinos dicen que "no les venden alambre de púa ni grampa" para levantar una cerca que impida a las reses escapar y ocasionar problemas en las vías cercanas

Aunque la ley prohíbe terminantemente "conducir animales a pastar o abrevar y permitir su permanencia en la faja de emplazamiento de la vía, así como tenerlo en zonas aledañas y en condiciones que le permitan acceder a ella", el problema no parece aminorarse.

Por regla general, la prensa oficial responsabiliza al ganadero de no mantener a buen recaudo sus animales, pero los campesinos dicen que "no les venden alambre de púa ni grampa" para levantar una cerca que impida a las reses escapar y ocasionar problemas en las vías cercanas. "Es muy fácil venir y poner multas y decomisar vacas", se queja Hermes Amador, que se autodenomina "el mejor productor de leche del municipio de Candelaria". Para este artemiseño, que recibió en usufructo dos caballerías de tierra para mantener sus vacas, la ley no se aplica por igual cuando se trata de ganado de empresas estatales.

"Las vacas del Estado viven en la carretera y no pasa nada", denuncia. "En el kilómetro 52, el comandante Guillermo García tiene una finca y las reses todos los días se salen, ¿y qué pasa? No pasa nada y ya ha habido varios accidentes", explica. La finca de García pertenece a la empresa Flora y Fauna, una entidad estatal que funciona como villa turística y permite a sus visitantes hacer paseos a caballo, senderismo, caminatas y observación de aves. En Cuba más del 50% del ganado vacuno es propiedad del Estado.

Las dificultades que enfrentan estos ganaderos no terminan en la compra de insumos para sus granjas. Gregorio Cabezas, otro productor de la zona, tiene problemas para vender su ganado. "Llevo un año detrás de los compradores de la empresa pecuaria para vender tres toros que no se están tranquilos en el potrero", explica a este diario. Pero, aunque "todos los meses se discute el tema en la reunión de la cooperativa, no pasa nada". El productor dice sentirse apenado por "algunos vecinos a los que los animales han hecho daño" y cuenta que debió pagar "una multa de 500 pesos por un día que se soltaron en la carretera".

Los ganaderos cubanos no pueden sacrificar su propio ganado vacuno y deben entregarlo "en pie" al Estado para que se ocupe de la matanza y distribución de la carne. Por eso, los inquietos toros de Gregorio Cabezas seguirán haciendo de las suyas hasta que un matarife estatal intervenga.

Los ganaderos cubanos no pueden sacrificar su propio ganado vacuno y deben entregarlo "en pie" al Estado para que se ocupe de la matanza

A Santiago Alfian le ha tocado enfrentar el problema por su trabajo como inspector. Lleva 15 años tratando de hacer cumplir el decreto, que impone una sanción de 500 pesos de multa y el pago de los daños a quienes pastoreen en las carreteras o en la franja de la vía férrea". En caso de reincidencia se debe proceder al decomiso de los animales.

"Hemos confiscado [ganado] a algunos campesinos que son reincidentes, pero los problemas siguen", detalla Alfian, que atribuye el problema a la falta de alambre para cercar. "Cuando el Gobierno vendió un poquito, que no alcanzaba para nada, tenía un precio muy alto, de 600 pesos cubanos por un rollo de alambre", añade.

El inspector evade la pregunta de si alguna vez ha multado a una empresa estatal por dejar suelto el ganado en las vías. "Bueno, todo el mundo sabe cómo es eso", responde con una sonrisa elocuente.

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