Decenas de solicitantes de visa exigen respuesta a la embajada de EE UU en La Habana

Las imágenes de este lunes recordaban en parte a las que se vieron alrededor de la embajada de Ecuador cuando el Gobierno de Rafael Correa restauró el requisito de visas para cubanos a finales de 2015

Este lunes decenas de cubanos se han acercado hasta la sede consular de EE UU en La Habana en busca de respuestas sobre sus trámites para salir de Cuba, que han quedado abruptamente interrumpidos después de que la administración estadounidense suspendió el pasado viernes de manera indefinida la emisión de visados desde su embajada a cubanos residentes en la Isla.

Esta medida, que ha tomado por sorpresa a los solicitantes de visas, es una de las consecuencias de los ataques acústicos sufridos por al menos 21 funcionarios destinados en la embajada de EE UU en la Isla, lo que llevó a la administración estadounidense a retirar al personal no esencial que se encargaba de tramitar estas solicitudes al no poder garantizar su seguridad.

"Mi hija me sacó la cita para la entrevista hace semanas pero llego aquí y me encuentro esto", declara a este diario Pablo, un jubilado de 78 años que exigía en el parque próximo a la embajada una respuesta sobre su caso. "Incluso pagamos ya la entrevista pero ahora mismo no sé siquiera si le devolverán el dinero a mi familia en Florida", lamenta.

Las imágenes de este lunes recordaban en parte a las que se vieron alrededor de la embajada de Ecuador cuando el Gobierno de Rafael Correa restauró el requisito de visas para cubanos a finales de 2015. Este primer contratiempo para los residentes en la Isla que pretendían emigrar del país se complicó todavía más cuando, tras el fin de la política pies secos/pies mojados por parte de la administración de Obama, la única forma de alcanzar EE UU de manera legal pasó por obtener una visa de visita o residencia a ese país.

"Yo no me voy de aquí hasta que no me digan qué pasó con mi entrevista", clamaba una mujer de unos 60 años que dijo tener prisa para llegar a Texas

"Yo no me voy de aquí hasta que no me digan qué pasó con mi entrevista", clamaba una mujer de unos 60 años que dijo tener prisa para llegar a Texas, donde la esperan "dos nietos y una hija con cáncer terminal". Sin embargo, una empleada de la embajada residente en la Isla apareció antes del mediodía y fue categórica: "Deben mantenerse informados a través de la página web de la embajada".

Bajo un sol endemoniado, la empleada informó con parquedad sobre las nuevas directrices e intentó escabullirse otra vez en el interior del inmueble de la embajada mientras era perseguida por varios afectados por la medida.

"Vienen y nos dicen eso y se van, pero aquí hay vidas que se han quedado destrozadas", aclara Liudmila, una maestra de primaria que acompañaba a su padre para tratar de obtener una solicitud de visa a EE UU por tercera vez. "Las otras dos veces se la han negado pero esta vez teníamos la esperanza de que le dijeran que sí", lamenta.

La zona mantiene aún las huellas de la devastación dejada por el huracán Irma a principios de septiembre. "No hay muchas condiciones y el parque está arrasado pero la gente sigue llegando porque esto es muy serio", cuenta un vendedor de refrescos y bocaditos cercano al lugar.

El anuncio de la administración de Trump de suspender la entrega de visados, reducir el personal de la embajada y recomendar a los estadounidenses que no viajen a Cuba ha caído como un cubo de agua fría especialmente en la zona más cercana a la antigua Oficina de Intereses de EE UU donde la mayoría de los negocios viven de esa proximidad.

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