Con su bandera de EE UU, Daniel Llorente exige "un cambio de sistema" en Cuba

Sus familiares desmienten que el opositor "por cuenta propia" quiera irse de la Isla

Los ensayos para que el desfile del Primero de Mayo quedara impecable duraron semanas. La Plaza de la Revolución debía acoger a cientos de miles de cubanos y turistas que, como cada año, rinden pleitesía a la “dirigencia histórica” de la revolución, al más puro estilo soviético. Pero esta vez un hombre salido de la nada rompió la monotonía del libreto.

Daniel Llorente, un opositor “por cuenta propia” enarboló la bandera de Estados Unidos y a gritos pidió libertad para Cuba. El performance apenas duró unos segundos antes de que los agentes de seguridad se percataran del descuido y redujeran a golpes al disidente ante la mirada asombrada de la prensa extranjera acreditada en el país.

“Lo tenía todo estudiado. Mi papá es un hombre muy preparado. Unos días antes había comprado libros sobre la Guerra Fría y la crisis de los misiles. Él dice que hay que conocer la historia para entender lo que estamos pasando”, explica a 14ymedio su único hijo, Eliezer Llorente Pérez, de 17 años.

“Lo tenía todo estudiado. Mi papá es un hombre muy preparado. Unos días antes había comprado libros sobre la Guerra Fría y la crisis de los misiles. Él dice que hay que conocer la historia para entender lo que estamos pasando”

“Libertad para el pueblo de Cuba”, gritó Llorente padre mirando a la tribuna. La consigna terminó ahogada con background de la canción “gallo de pelea”, una de las últimas producciones de la Unión de Jóvenes Comunistas en su intento por despertar simpatías entre las nuevas generaciones indiferentes ante la propaganda oficial.

“Esto es lo que soy. Ha llegado la hora de abrir el corazón y mostrarle a la vida que esto es lo que soy”, dice la canción.

Siete hombres se encargaron de llevar a rastras a Llorente. Desde entonces su hijo solo lo ha podido visitar este viernes en la estación policial de 100 y Aldabó.  

“Solo pude hablar unos 10 minutos con mi padre”, contó Eliezer en una conversación telefónica con 14ymedio desde La Habana. "Me dijo que no lo habían golpeado".

Según la policía, está detenido por "desorden público y resistencia" y no lo van a liberar hasta que se celebre el juicio.

Esta no es su primera manifestación, pero sí la de más visibilidad. A Llorente se le pudo ver con la bandera norteamericana a la llegada del presidente Barack Obama a La Habana, en marzo del pasado año. También hizo lo mismo cuando llegó el crucero Adonia. Según publicó en sus perfiles de las redes sociales, se manifestó el 31 de agosto en el aeropuerto de Santa Clara cuando se reanudaron los vuelos comerciales entre EE UU y Cuba.

Daniel Llorente burló el cordón de seguridad y desplegó una bandera de EE UU frente a la tribuna. (EFE)
Daniel Llorente burló el cordón de seguridad y desplegó una bandera de EE UU frente a la tribuna. (EFE)

Casi siempre fue arrestado después de cada protesta.

“Este sistema no ha hecho nada en beneficio del pueblo”, dijo en marzo al canal mexicano EjeCentralTV.

“Aunque hay muchos cubanos que temen hacerlo, aquí hay uno que se decide a hacerlo porque confía en la intención que tiene Obama con el pueblo de Cuba. El pueblo tiene miedo”, aseguró Llorente.

“Aunque hay muchos cubanos que temen hacerlo, aquí hay uno que se decide a hacerlo porque confía en la intención que tiene Obama con el pueblo de Cuba. El pueblo tiene miedo”

Nacido en 1963, un año después de la crisis de los misiles que involucró a Cuba en el conflicto entre las potencias rivales de la época. En los años 80 viajó a Alemania Oriental y estudió mecánica automotriz, según relata su exesposa Yudiza Pérez.

“Es un hombre muy inteligente y de un gran corazón. Sabe hablar perfectamente alemán porque lo aprendió cuando estudiaba cosas de carros allá”, explica.

“Estuve casada con él diez años y soy la madre de su único hijo, que además es la única persona que le queda sobre la faz de la tierra porque todo el resto de su familia murió”, añade Pérez, de 39 años.

Rompiendo con su tradición de silencio ante este tipo de incidentes, el diario oficial Granma, criticó a la prensa internacional que cubrió la protesta y acusó a Llorente, sin nombrarlo, de ser un expresidiario y de estarse labrando un expediente para emigrar a Estados Unidos.

“Es verdad que estuvo preso, pero fue por un delito que no cometió. Todo lo que dijeron en el periódico son puras mentiras”, asegura su exesposa, que reside en el barrio San Isidro de la capital cubana. Dice que esa condena cambió la vida de Llorente, quien “perdió la infancia de su hijo y su matrimonio” por algo “que no hizo”.

“¿Que por qué se manifestó con una bandera norteamericana? Porque él dice que es allá donde está el verdadero sentido de lo patriótico y lo familiar, que esas cosas se han perdido en Cuba

Para Eliezer la ausencia de su padre desde que tenía tres años fue “traumática”.

“Estaba distanciado de mi papá porque él estaba preso. Después de que salió de prisión comenzamos a hablar y hoy es mi mejor amigo. Es buen padre y fue buen hijo mientras le duró su madre”, dice.

Llorente es taxista privado en las noches. Con eso se gana la vida y sostiene económicamente a su hijo que vive con la madre y un hermano pequeño. Tras salir de prisión decidió convertirse en un opositor “por cuenta propia” y denunciar lo que considera que está mal hecho.

"Continúo abrazando la fe y el deseo de ver a Cuba y a Estados Unidos juntos en una mismo sentir", dice Daniel Llorente. (Cortesía)
"Continúo abrazando la fe y el deseo de ver a Cuba y a Estados Unidos juntos en una mismo sentir", dice Daniel Llorente. (Cortesía)

“¿Que por qué se manifestó con una bandera norteamericana? Porque él dice que es allá donde está el verdadero sentido de lo patriótico y lo familiar, que esas cosas se han perdido en Cuba. Que aquí se han perdido todos los valores”, explica Eliezer, quien terminó recientemente el técnico medio en mecánica automotriz y aspira a ser modelo o actor.

No obstante, según su hijo, es en Cuba donde quiere vivir este opositor que no milita en ninguna organización disidente.

“Apoyo a mi papá. Su aspiración más grande es que haya un cambio de sistema. Él siempre me dice que donde quiere vivir es en Cuba, pero en una Cuba libre, con oportunidades para todos”.  


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