Encuentro con una democracia imperfecta en El Salvador

De izquierda a derecha: César Mendoza, Claudio Fuentes, Camilo Ernesto Olivera, Fernando Palacio y Henry Constantín. (14ymedio)
De izquierda a derecha: César Mendoza, Claudio Fuentes, Camilo Ernesto Olivera, Fernando Palacio y Henry Constantín. (14ymedio)

Henry Constantín, miembro del consejo editorial de la revista Convivencia y colaborador de 14ymedio está de regreso en Cuba después de una accidentada estancia en El Salvador. Formó parte de un grupo de 11 activistas de la sociedad civil cubana al que se le intentó impedir participar en la VIII Conferencia Ministerial sobre Democracia y Desarrollo, a la que estaban invitados por la cancillería de ese país centroamericano.

Publicamos su relato de los acontecimientos.

Llegamos al aeropuerto de San Salvador el pasado lunes 20 de julio. Sin que mediara un motivo aparente, en cuanto fuimos identificados como cubanos las autoridades de inmigración solicitaron nuestros pasaportes y los documentos que  atestiguaban que estábamos invitados al evento. De hecho, ellos no necesitaban pedirnos ese documento porque bastaba con tener una visa salvadoreña o en su defecto una de los Estados Unidos para que hubiéramos podido pasar.

Dos horas estuvimos esperando hasta que una veintena de policías uniformados nos rodeó y sin ofrecer ninguna explicación fuimos conducidos a una sala de espera que terminó siendo una especie de calabozo encristalado con aire acondicionado. Allí, se nos retuvo desde las 8 de la noche del lunes hasta las 7 y media del martes sin ofrecernos una posibilidad de comunicarnos, donde solo podíamos ir al baño escoltados por un policía; sin acceso a alimentos ni líquidos. Eso provocó que empezamos a protestar como es debido, cada uno a su manera, sobre todo luego de que escuchamos rumores de que pretendían devolvernos a Cuba en calidad de deportados.

A la una de la madrugada nos trajeron algo de comer y ahí tratamos de dormir sin saber lo que ocurría. Gracias a un par de cubanos, que no venían en el grupo y que tenían un celular con comunicación en El Salvador, pudimos dar a conocer nuestra situación a los medios vía Twitter y Facebook. De allí nos llevaron a una sala donde permanecimos una hora más y fue entonces cuando nos comunicaron oficialmente que regresaríamos a Cuba en el próximo vuelo.

Intentaron que montáramos en el avión sin nuestros pasaportes y tuvimos que ponernos bastante firmes. Nuestra resistencia pacífica tuvo éxito porque el vuelo salió sin nosotros. Regresamos a la sala cuatro hasta el mediodía. Fue entonces cuando pudimos tener acceso a Internet.

Intentaron que montáramos en el avión sin nuestros pasaportes. Nuestra resistencia pacífica tuvo éxito porque el vuelo salió sin nosotros

Los amigos que nos habían invitado al evento hicieron en ese tiempo las gestiones políticas y diplomáticas que estaban a su alcance y se negoció un trato que consistía en que volviéramos a Panamá donde el cónsul salvadoreño en ese país nos otorgaría una visa de El Salvador para reingresar sin dificultades. Así se hizo y finalmente pudimos participar en el evento, aunque nos perdimos la inauguración.

Los documentos estaban en regla y esas cartas de invitación solo las teníamos para acreditarnos al evento, no para entrar al país. No me queda otro remedio que creer que detrás de todo esto estaba la mano del Gobierno cubano moviendo sus hilos para dificultar la participación nuestra en el evento.

Se sobreentiende que El Salvador es una nación soberana que no recibe instrucciones de ningún otro Gobierno. Sin embargo, una buena parte de los gobernantes salvadoreños y de los altos cargos de la administración fueron antes guerrilleros. Incluso, el ministro encargado de inmigración y extranjería fue entrenado como guerrillero en Cuba y tiene excelentes relaciones con el Gobierno cubano. Obviamente nadie tiene una prueba sobre esa supuesta injerencia. Hasta ahora solo tenemos la sospecha.

En este Foro Ministerial de la Comunidad de las Democracias, al cual por cierto no pertenece el Gobierno cubano, ni siquiera había un punto dedicado a la Isla. Solo gracias a la proverbial torpeza de los represores nuestra presencia allí se transformó en un hecho mediático. Incluso pasaron algunas cosas sorprendentes. El canciller de Mongolia, que un par de días antes había visitado la Isla y había sido recibido por Miguel Díaz Canel, confraternizó con nosotros y hasta se hizo fotos con parte del grupo y les participó su deseo de que visitáramos su país. Como respuesta al irrespeto que padecimos, recibimos numerosas muestras de solidaridad y de apoyo, sobre todo de parte de representantes de Bielorrusia, de países africanos y árabes y también de jóvenes guatemaltecos que acaban de lograr la destitución de la  vicepresidenta de su país.

El ministro encargado de inmigración y extranjería fue entrenado como guerrillero en Cuba y tiene excelentes relaciones con el Gobierno cubano

El encuentro fue muy provechoso. Probamos nuestra dignidad y vimos como funciona una democracia, que es imperfecta porque ocurrió el incidente que he contado, pero que existe, porque hay división de poderes, prensa con libertad y sociedad civil independiente gozando de  auténtica legitimidad.

Participé en un programa de televisión donde luego hubo un debate entre dos analistas que me resultó muy interesante porque podían discutir estando en posiciones contrarias sin atacarse ni ofenderse. Presencié como observador un diálogo muy respetuoso que en nada se parece a lo que estamos acostumbrados en Cuba. Allí un diputado llamado Guillermo Mata, un señor que tiene un alto cargo en la Asamblea Nacional, nos calificó de “gusanos” y eso provocó una fuerte polémica. Por una parte vimos la parte débil de esa democracia expresada en que haya personas como esa ocupando cargos tan importantes, pero por otra parte lo que ese personaje dice puede ser rebatido sin problemas.

Me pregunto si algún día tendremos al menos esa democracia imperfecta que tienen hoy los salvadoreños y siento que sí

Me pregunto si algún día tendremos al menos esa democracia imperfecta que tienen hoy los salvadoreños y siento que sí. Los vientos de cambio están soplando. Un país como El Salvador, percibido como un aliado incondicional de Cuba y Venezuela, nos permitió finalmente la entrada y nos dio la oportunidad de jugar nuestro papel de sociedad civil independiente. Eso es un síntoma de la fuerza de esos vientos de cambio y una señal estimulante para creer que algún día tendremos un Parlamento así, polémico y plural.

Posdata: Participantes cubanos al evento

Camilo Ernesto Olivera y Claudio Fuentes (Estado de Sats)

César Mendoza (Juventud Activa Cuba Unida, JACU)

Elizardo Sánchez, Juan Goberna y Acelia Carvajal (Comisión Cubana de Derechos Humanos y Rceonciliación Nacional)

Erick Álvarez (Cuba Decide)

Fernando Palacio (Partido Solidaridad)

Henry Constantín (Revista Convivencia)

Magali Norvis Otero (Dama de Blanco)

Roberto de Jesús Guerra (Hablemos Press)

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