El historiador Eusebio Leal es condecorado con unas de las más importantes distinciones de España

La mayor fascinación de Eusebio Leal ha sido siempre el poder que emana de cualquier corona, sea derivada del linaje dinástico o de la ideología

Eusebio Leal Spengler (1942) es doctor en Ciencias Históricas y Maestro en Ciencias Arqueológicas. (eusebioleal.cu)
Eusebio Leal Spengler (1942) es doctor en Ciencias Históricas y Maestro en Ciencias Arqueológicas. (eusebioleal.cu)

El historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler, ha sido condecorado por el rey Felipe VI, con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, una de las distinciones más importantes que otorga España, según ha informado la agencia estatal de noticias Prensa Latina.

El monarca concedió esta condecoración al historiador tras una propuesta del ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Alfonso Dastis, y que fue aprobada por el Consejo de Ministros mediante un real decreto el pasado viernes, según se recoge en el Boletín Oficial del Estado.

Eusebio Leal (1942) es doctor en Ciencias Históricas y Maestro en Ciencias Arqueológicas, y buena parte de sus trabajos se han centrado en "la conducción de las obras de restauración del Casco Histórico de La Habana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982", explica la agencia estatal de prensa.

Leal ha sido por años un apasionado defensor de las reliquias de la Cuba colonial, en las que se incluyen desde edificaciones hasta archivos en papel, pero su mayor fascinación ha sido siempre por el poder que emana de cualquier corona, sea derivada del linaje dinástico o de la ideología.

A finales de la década de los 80, el historiador paseaba con dos amigos por el casco histórico de La Habana, una época en la que el turismo internacional todavía no había aterrizado en la zona por donde pululaban guerrilleros latinoamericanos, técnicos soviéticos y muy pocos corresponsales extranjeros.

Entre adoquines y ruinas venidas a menos, los tres paseantes intercambiaban historias y hacían veladas alusiones a la situación política.

El historiador intentó defender su postura de no criticar a Castro. "Caballeros ¿Qué quieren que haga?" preguntó como quien no espera respuesta. "Yo soy monárquico y Fidel es mi rey"

El proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas de 1986 había dado una vuelta de tuerca a la centralización económica y la comidilla en las calles era el cierre de los llamados mercados campesinos. Las críticas a la gestión de Fidel Castro, artífice de aquella contrarreforma, se escuchaban por todos lados.

Inevitablemente, el tema de la conversación de aquella tarde giró hacia la figura de Fidel Castro. Uno lo tachó de "loco", otro cuestionó a los asesores que lo rodeaban, pero el historiador solo escuchaba y movía la cabeza en señal de negación.

Cuando los otros dos transeúntes expresaron sus opiniones desfavorables a las medidas tomadas por el Gobierno, Leal Spengler tomó la palabra con su proverbial manera de decir poco usando muchas oraciones. Una "retórica del floreo" que ha sido frecuente blanco de los chistes de innumerables humoristas.

El historiador intentó defender su postura de no criticar a Castro. "Caballeros ¿Qué quieren que haga?" preguntó como quien no espera respuesta. "Yo soy monárquico y Fidel es mi rey", aseguró sin pestañear. La frase quedó flotando en el aire como una piedra que se hubiera instalado entre Leal Spengler y sus interlocutores.

Uno de los acompañantes, sabiamente, cambió la conversación hacia alguna casona colonial a la que le urgía una remodelación. El resto del paseo ninguno osó volver a mencionar al Comandante.

Imprimir

  • Facebook Like:
  • Google Plus One:
  • Tweet:
  • Tumblr:
  • Compartir:

Comentarios 19