Ex presos políticos dicen que EE UU no cumplió su promesa de traer a sus familias de Cuba

Los ex prisioneros políticos cubanos Niorvis Rivera (izq.), Aracelio Riviaux y Jorge Ramírez (der.) hablan con miembros del equipo de la congresista Ileana Ros-Lehtinen. (Cortesía)
Los ex prisioneros políticos cubanos Niorvis Rivera (izq.), Aracelio Riviaux y Jorge Ramírez (der.) hablan con miembros del equipo de la congresista Ileana Ros-Lehtinen. (Cortesía)

Los ex-prisioneros políticos cubanos Niorvis Rivera, Aracelio Riviaux y Jorge Ramírez se reunieron este jueves en Miami con miembros del equipo de la representante Ileana Ros-Lehtinen pidiendo ayuda para traer a sus familiares de Cuba.

Los tres formaron parte del grupo de 53 disidentes liberados como parte de las negociaciones entre Cuba y EE UU que permitieron el regreso a la isla de espías cubanos que permanecían en cárceles norteamericanas. Poco después de su liberación, los opositores habían sido encarcelados nuevamente.

Días antes de la visita del presidente Barack Obama a Cuba el 20 de marzo pasado, fueron liberados y conducidos a territorio estadounidense en menos de 72 horas, en lo que algunos interpretan como un gesto de buena voluntad del gobierno de Raúl Castro y otros como un intento de ocultar la presencia de presos políticos en las cárceles cubanas.

Los opositores amenazan con regresar a la isla “en balsa” si no se acelera el proceso de reunificación

Según los disidentes, los funcionarios norteamericanos que mediaron en su liberación les prometieron que sus familiares también saldrían hacia EEUU en menos de una semana. Pero hasta ahora, siguen en Cuba.

Los opositores amenazan con regresar a la isla “en balsa” si no se acelera el proceso de reunificación.

“Nos sentimos traicionados”, dijo Jorge Ramírez, sindicalista independiente oriundo de Villa Clara, quien denunció que la Embajada norteamericana en La Habana, la Iglesia Católica y el Gobierno cubano han faltado a su palabra.

“El personal norteamericano nos dijo que en una semana nuestras familias iban a estar aquí”, comentó Riviaux, miembro de la Unión Patriótica de Cuba, quien permaneció en la cárcel nueve años juzgado por los delitos de atentado, desacato y peligrosidad.

“Hace un mes que nuestros familiares están yendo a La Habana y es por gusto. Si no vemos ningún avance, nosotros seremos los próximos balseros, pero con dirección a Cuba”, sentenció.

Para Jorge Ramírez se trata de “una trampa” en la que los han hecho caer para sacarlos de la isla. Según él, “posiblemente estarían implicados funcionarios del gobierno norteamericano y hasta del vaticano”.

Según Ramírez, el principal problema es que mientras el gobierno cubano pone obstáculos para que su familia salga de Cuba, ellos no tienen medios para ayudarles económicamente.

“Algunos grupos del exilio nos han ayudado modestamente, pero eso no nos alcanza para ayudar a nuestra familia. No tenemos un documento oficial para mandar dinero a Cuba. No tenemos ni siquiera permiso de trabajo”, comentó.

La esposa de Ramírez, Nélida Lima Conde, también activista por los derechos humanos en Cuba, se encontraba trabajando como cuentapropista cuando aconteció la excarcelación. Según comentó a este diario, funcionarios de la embajada norteamericana le prometieron que en una semana se reuniría con su esposo, por lo que dejó su trabajo y los niños dejaron de asistir a la escuela.

Según la activista, quince días después que su esposo partió hacia los Estados Unidos le fue notificado que debía pedir su pasaporte a las autoridades migratorias cubanas, pero como estaba en cumplimiento de una sanción judicial, no se lo otorgaron. Tras lograr la anulación de la sentencia, el próximo obstáculo que encontró fue la necesidad de un permiso que debía ser enviado por su esposo para la salida de sus hijas. El documento debe estar acuñado por el consulado cubano para que se autorice a los menores a emigrar.

Según Ramírez, se trata de obstáculos que el gobierno pone para “vengarse” de ellos.

Yudislady Travieso, esposa de Rivera, confirmó que se encuentra en la misma situación y que se siente “engañada”.

Travieso y sus cuatro hijas, quienes viven en Guantánamo, estuvieron casi un mes en La Habana, donde no tienen familia, haciendo trámites para el viaje

“Lo que verdaderamente se estaba buscando era que se fueran de Cuba. Nunca nos dijeron nada sobre esos permisos que ahora solicitan”, agregó.

Travieso y sus cuatro hijas, quienes viven en Guantánamo, estuvieron casi un mes en La Habana, donde no tienen familia, haciendo trámites para el viaje, pero no resolvieron nada.

“Estaban quedándose de casa en casa”, dijo Rivera, y añadió que la situación es muy dificil para su familia, quienes son “personas humildes”.

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