La industria alimentaria reconoce números alterados “durante años”

Un proceso de depuración contable le ha dado la razón al chiste popular que sugiere colocar un bolsa bajo el televisor para recuperar la comida que solo está en las noticias. La supervisión en las finanzas del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria (GEIA) se inició en 2012 y sacó a la luz las falsas cifras de producción y los millones en pérdidas. El diario Granma publica este viernes un amplio reportaje sobre la contabilidad defectuosa en esa entidad, cuyos resultados inflados sirvieron para reportar logros productivos que nunca existieron.

La prensa oficial reconoce "un cúmulo de irregularidades arrastradas durante años y que falseaban la gestión real de las empresas". Entre las problemáticas detectadas, se encuentran las "cuentas con saldos sin respaldo documental, expedientes incompletos de faltantes o sobrantes e inversiones detenidas".

La cuarta parte de las 94 empresas que componen el GEIA poseían registros alterados y la lista de infractores podría seguir aumentando. Se habla de deterioro financiero por incumplimientos productivos, deficiente control interno e inestabilidad en la dirección. Entre las entidades con un pésimo expediente contable, resaltan Cárnico y Lácteos de Camagüey, Procesadora de Soya y Lácteos de Santiago de Cuba, Cubana de Molinería, Pesca Habana, Empresas Pesquera Industrial de Niquero, Alimentos Isla, las aseguradoras Láctea y de Bebidas y Cervezas, así como las empresas mixtas Becasa y Lefersa.

En el caso de la empresa de cárnicos de la ciudad de los tinajones, las irregularidades llegaron al punto de tener el triple de pérdidas que ganancias. De ocho millones de pesos en utilidades planificadas, la industria alcanzó los 24 millones en pérdidas, especialmente por la compra de ganado a un precio mayor del estipulado en el plan. Se necesitarán al menos tres años de cumplimiento de los planes para que Cárnicos de Camagüey pueda restituir lo perdido.

Los problemas organizativos, la falta de aseguramiento oportuno de materias primas, la inexistencia de mantenimiento adecuado o la inestabilidad de servicios básicos como agua y electricidad son algunas de las causas para tales incumplimientos, según aseguran los especialistas. Betsy Díaz, viceministra de la industria alimentaria, recalcó que "la contabilidad debe funcionar como herramienta de previsión y control para los directivos".

Otros procesos similares de depuración contable se han venido efectuando en otros renglones productivos. El bombillo rojo de la alarma podría estarse encendiendo también en ellos.

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