La Iglesia llama a eliminar "definitivamente las restricciones" a su trabajo

Activistas detenidos durante la misa del papa Francisco en la Plaza de la Revolución (fotograma de un video)
Activistas detenidos durante la misa del papa Francisco en la Plaza de la Revolución (fotograma de un video)

Un extenso artículo publicado en Palabra Nueva, la revista de la Arquidiócesis de La Habana, llama a eliminar "definitivamente las restricciones que pesan sobre todas las instituciones religiosas y permitirles desarrollar su trabajo libremente". El texto, firmado por el director de la publicación católica, Orlando Márquez, hace un balance de la visita del papa Francisco a la Isla y pide que se le facilite la "capacidad de acción" a la Iglesia.

El articulista considera que la llegada del obispo de Roma a Cuba en septiembre pasado ha dejado "una estela espiritual de amplia aceptación". Sin embargo, para que el suceso no se convierta en "otro paréntesis en la vida nacional" debe permitírsele a las instituciones religiosas "desarrollar su trabajo libremente", asegura.

Al analizar el actual contexto político, en especial el proceso de normalización de relaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, Márquez considera que "esta realidad ha avivado la todavía débil llama de la esperanza entre nosotros, que puede ser fortalecida con la apertura interna y el acercamiento entre cubanos".

En relación con la situación social, el director de Palabra Nueva recuerda "la expresión reveladora y dolorosamente sincera" de los jóvenes durante la visita del papa Francisco al Centro Cultural Padre Félix Varela. Ante el llamado a soñar que les hiciera el pontífice, los asistentes respondieron a coro: "¡Si nos dejan!".

En el artículo se asegura que "la libertad religiosa es algo más que la libertad de cultos". Como ejemplo, el autor evoca la "mediación humanitaria de la Iglesia" tras el acoso a las afueras de la iglesia de Santa Rita

Sobre las deficiencias éticas y morales que recorren la sociedad cubana, el autor rememora unas declaraciones de Raúl Castro en 2013, sobre "el grave deterioro o pérdida de valores urbanos y cívicos en el país", en las que afirmaba que era hora que las entidades religiosas ayudaran, "junto a las demás organizaciones políticas y sociales".

No obstante, Márquez reconoce que "es poco lo que pueden hacer las iglesias y otras manifestaciones religiosas que existen hoy en Cuba, si no se les facilita su capacidad de acción, ni se crean las condiciones que permitan y garanticen de modo permanente y transparente su acción".

En el artículo se asegura que "la libertad religiosa es algo más que la libertad de cultos". Como ejemplo, el autor evoca la "mediación humanitaria de la Iglesia" tras el acoso a las afueras de la iglesia de Santa Rita "al grupo de esposas y madres de presos políticos", refiere, pero sin mencionar por su nombre al movimiento de la Damas de Blanco. Según Márquez este hecho "generó un diálogo de nuevo tipo entre la Iglesia y las autoridades del país". Considera además que se trató de "una prueba de que la misión no se circunscribe a las cuatro paredes del templo", "aunque se corra el riesgo de ser ignorados o lastimados, aceptados por unos y rechazados por otros", añade.

En uno de los momentos más críticos del artículo, el autor refiere que "No está bien pretender que la Iglesia se ocupe solo de las cosas de Dios en el templo y mantenerla aislada del ámbito social, y aceptar su participación social cuando conviene a los políticos". Asegura que "se necesita la colaboración de todos en el proceso de cambios que vive el país" para de esa forma evitar 'caer en el abismo' considera que "ya es hora" para un gesto así.

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