Las subdeclaraciones y la morosidad marcan la campaña tributaria

Largas colas a las afueras de una sucursal bancaria de la calle Infanta, La Habana. (14ymedio)
Largas colas a las afueras de una sucursal bancaria de la calle Infanta, La Habana. (14ymedio)

El 30 de abril pasado cerró la campaña tributaria correspondiente al año 2013. La entrega de declaraciones juradas se caracterizó en la capital cubana por el incremento en un 8% de los contribuyentes con relación a igual período del año anterior. Sin embargo la morosidad al presentar las declaraciones, la subvaloración de los ingresos y la evasión, tuvieron una alta incidencia en el proceso.

Hasta el pasado 23 de mayo, un 16,5% de los trabajadores por cuenta propia de la ciudad de La Habana no se había presentado a declarar. Lo cual sumaba unos 9.000 contribuyentes que habían hecho caso omiso al llamado de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT). Apenas un 9,2 de los inscritos en el registro de esta entidad liquidó los impuestos antes de la fecha establecida, con la consiguiente estimulación por su celeridad.

La situación se complicó también en la principal urbe del país, cuando el 36% de las declaraciones entregadas fueron rechazadas y debieron ser rehechas. Las autoridades encargadas detectaron en ellas innumerables incongruencias que apuntaban a una sub declaración de los ingresos. Quienes incurrieron en estas irregularidades resultaron penalizados con una multa de 2.000 pesos cubanos.

En declaraciones a la televisión nacional, funcionarios de la ONAT atribuyeron estos altos índices de morosidad y sub declaraciones al hecho de que "los cubanos carecemos de cultura tributaria". Sin embargo, al indagar entre los cuentapropistas aparecen otros motivos para la demora y las imprecisiones.

Carlos Fonseca, con una licencia en reparación de equipos electrónicos y de cómputo, considera "una injusticia que la ONAT vea como incorrecta o falsa" su declaración de impuestos. "Ellos presuponen que he tenido muchos clientes, porque mi taller está bastante céntrico, pero la calle está muy dura y la gente cada vez gasta menos en estas cosas". Este técnico, de cuarenta y dos años, fue uno de los tantos cuentapropistas con la declaración "virada para atrás", según él mismo explicó a 14ymedio.

En el municipio Centro Habana, según confirman varios de estos trabajadores privados, se manifestaron también serios problemas en la entrega de los modelos para la Declaración Jurada. Insuficiente suministro de los formularios, largas colas en los oficinas de correo y en las dependencias de la ONAT para obtener las planillas y poca información sobre cómo rellenarlas, son algunas de las quejas que señalan los afectados.

El deficiente sistema bancario nacional tampoco pudo asumir con eficiencia la campaña tributaria. Los horarios de estas entidades generaron una avalancha de críticas durante la última declaración de ingresos. "Yo trabajo mucho y terminó después de las cinco de la tarde, así que no tengo tiempo de estar en la cola de una banco toda la mañana", declara Gladys García quien tiene una peluquería propia en la barriada de Los Sitios.

Otras opiniones recogidas por 14ymedio también confirman el malestar. Gustavo que trabaja en la ruta de taxis colectivos entre el Parque de la Fraternidad y Santiago de las Vegas se queja de los altos impuestos que debió pagar. "Nos han subido el costo de la licencia y además se me han ido casi todas las ganancias liquidándole a la ONAT... esto ya no me da negocio", apunta señalando hacia el timón de un viejo Cadillac habilitado para seis pasajeros.

Tanto las autoridades tributarias como los contribuyentes consultados esperan que para la próxima Campaña Tributaria, muchos de estos problemas se solucionen o al menos disminuyan.

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