El PCC se atrinchera en la ideología ante la nueva estrategia de EE UU

El primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante la lectura del informe central del VII Congreso del PCC en La Habana. (EFE)
El primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante la lectura del informe central del VII Congreso del PCC en La Habana. (EFE)

(EFE).- Con la puerta abierta a un relevo pero sin cambios en su cúpula, el Partido Comunista de Cuba (PCC) clausuró hoy su VII Congreso, de línea continuista con las reformas económicas pero marcado por un repliegue ideológico y sin abandonar la retórica antiimperialista ante el cambio de estrategia de EE UU.

En los cuatro días de cónclave, se han escuchado menciones al "carácter irrevocable" del socialismo y un frontal rechazo a un retorno al capitalismo a pesar de los espacios abiertos al sector privado, considerado por algunos militantes como "vulnerable" a las acciones que fomentan la "subversión".

El propio Raúl Castro advirtió sobre la nueva política de EE UU hacia la isla al mencionar "la influencia de poderosas fuerzas externas" que apuestan al "empoderamiento" del sector privado para "generar agentes de cambio en la esperanza de acabar con la Revolución y el socialismo en Cuba".

"El tono y el contenido ha sido afianzar el legado del pasado y bloquear cambios ideológicos", apuntó a Efe sobre el discurso del cónclave el presidente de la Academia de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard, Jorge Domínguez.

El académico cubanoamericano precisó que en los documentos aprobados en el Congreso "no se acepta insertar el adjetivo democrático junto al nombre socialista", ni hay mención alguna a la sociedad civil.

El líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, símbolo durante décadas del azote contra el "imperialismo yanqui", reapareció hoy en la clausura del cónclave, ocasión en la que recordó los motivos que le llevaron a hacerse socialista y aseveró que, aunque a todo el mundo le llegará su turno, "quedarán las ideas de los comunistas cubanos".

Para el conocido disidente Manuel Cuesta Morúa lo vivido en este VII Congreso muestra la "recuperación regresiva del viejo discurso antiimperialista"

Para el conocido disidente Manuel Cuesta Morúa, alineado con la oposición más moderada dentro de la isla, lo vivido en este VII Congreso muestra la "recuperación regresiva del viejo discurso antiimperialista", una reacción "tardía" a la visita el mes pasado del presidente estadounidense, Barack Obama, quien animó al pueblo cubano a decidir su propio futuro.

"El discurso de Obama caló hondo en la población cubana y mostró al partido cuán lejos están de la gente. Sus palabras tuvieron mucha más trascendencia que las de Raúl Castro en este Congreso, que se supone que es el acontecimiento político más importante de Cuba", opinó.

Según Cuesta Morúa, los cubanos han sido mucho más receptivos al mensaje "más cercano y moderno" de Obama, lo que cogió por sorpresa a los comunistas cubanos, que acometen ahora una "ofensiva ideológica" que comenzó con el artículo "Hermano Obama" de Fidel Castro, del pasado 28 de marzo, en el que afirmaba que "Cuba no necesita que el imperio le regale nada".

Sin embargo, el académico cubano Esteban Morales, miembro del PCC, niega ese repliegue ideológico y considera que en Cuba "nunca se abandonó esa retórica" ya que todavía persisten "muchas dudas" en la nueva relación con EE UU, nación que "ha modificado su estrategia pero no su objetivo de alentar un cambio político en la isla".

"No debemos bajar la guardia porque todavía no ha habido ningún cambio sustancial en la relación con EE UU, más allá de un ambiente más cordial y la disposición a dialogar", aclaró.

A pesar del rearme ideológico contra el "enemigo del Norte", expresión que también se ha escuchado en el cónclave comunista, el VII Congreso alumbró futuros cambios, por concretarse en los próximos años, que apuntan a una renovación generacional de las estructuras de poder, tanto en el partido como en el Gobierno.

El pleno del Congreso aprobó la propuesta de Raúl Castro de imponer topes de edad máximos en los órganos de gobierno del PCC -de 60 años para el comité central y de 70 para el Secretariado y el Buró Político-; aunque no se espera que esos límites entren en vigor hasta el próximo Congreso de 2021, y persiste el enigma de qué caras tomarán el testigo del liderazgo en Cuba.

En el nuevo Buró Político se mantienen nombres de la "vieja guardia" y del círculo de Raúl Castro; aunque hoy entraron cinco nuevos miembros

"Ese cambio, que está por verse, implica un compromiso con un relevo generacional preparado desde dentro", matizó Domínguez.

En el nuevo Buró Político se mantienen nombres de la "vieja guardia" y del círculo de Raúl Castro; aunque hoy entraron cinco nuevos miembros, que provienen del mundo académico y de organizaciones sociales, tres de ellos mujeres.

No obstante, para Domínguez, la llave del "relevo preparado" que se está fraguando sutilmente dentro del PCC está en los cuatro miembros del anterior Buró que se mantienen, nacidos entre 1958 y 1964, que tienen "más experiencia" política que esos nuevos integrantes.

Estas "caras del cambio" son el actual primer vicepresidente del Gobierno, Miguel Díaz-Canel; el canciller Bruno Rodríguez; el ministro de Economía; Marino Murillo, considerado el zar de las reformas de la "actualización" socialista; y Lázara Mercedes López, la secretaria del PCC en La Habana y vicepresidenta del Consejo de Estado.

Además, el nuevo Comité Central ampliado a 142 miembros, máximo órgano del partido, quedó rejuvenecido al bajar la media de edad a 54 años y contar con un 44 por ciento de mujeres.

Para Cuesta Morúa, se trata de "cambios cosméticos" de algunas caras y nombres para que al final "todo siga igual", con la misma gente en la alta dirección del Partido y del Gobierno; y con la incertidumbre de quiénes relevarán a la generación histórica de la Revolución.

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