Pedalear para sobrevivir

Un policía controla los papeles de un bicitaxista en La Habana. (14ymedio)
Un policía controla los papeles de un bicitaxista en La Habana. (14ymedio)

Preferidos por los clientes para viajes de corta distancia y satanizados por los automovilistas que los consideran un peligro para el tráfico, los bicitaxis son parte del paisaje urbano de La Habana y de muchas ciudades de provincia. Con sus tres ruedas y sus muchas variantes decorativas, estos vehículos usan el "combustible humano" de un conductor que pedalea hacia su destino. Eso los convierte en el eslabón más precario del transporte de pasajeros en Cuba.

Los trabajadores del pedal están acosados por la policía y explotados por los dueños de los bicitaxis. Muchos, los más pobres, vienen del oriente del país y están en situación "ilegal" en la "capital de todos los cubanos". El día que logran hacer más de cinco pesos convertibles se sienten dichosos, aunque hay algunos que se vanaglorian de dar recorridos para turistas que no bajan de "20 CUC la hora".

La mordida de la policía también debe estar comprendida en los precios. Entre los uniformados abundan los extorsionadores y salir indemne de un multa o una confiscación solo se logra con regalos o dinero contante y sonante. En el entramado de corrupción que padecen los trabajadores por cuenta propia, los bicitaxistas son los más precarios. Deben pagar si quieren seguir pedaleando por la ciudad.

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