Perplejidad en Cuba y regocijo en parte del exilio tras la decisión de Estados Unidos sobre la embajada

La decisión del Departamento de Estado de EE UU de suspender indefinidamente la entrega de visados en su consulado en La Habana así como reducir su personal en la embajada un 60%, tras los supuestos ataques acústicos contra diplomáticos, ha generado reacciones contrapuestas entre los cubanos de ambas orillas.

“Nadie entiende qué es lo que está pasando”, dice Adrián Núñez, un cubano residente en Miami desde hace solo dos años y estaba en medio de los trámites de un visado para su madre que vive en la Isla.

“Con estas nuevas medidas no sé qué pasará. Salir de Cuba es muy complicado porque pocos países permiten entrar a alguien sin visado", explica el joven que tiene pensado enviar a su madre a Rusia (que no exige visa a los cubanos) para que allí realice los trámites migratorios.

Para la periodista independiente Miriam Celaya, quien reside en la Habana, existe una “turbidez” en la información que manejan ambos Gobiernos que no permite hacer un juicio claro sobre lo sucedido alrededor de las afectaciones que sufrieron los diplomáticos estadounidenses.

“Primero se hablaba de incidentes, ahora se dice que son ataques acústicos. Al final estamos sufriendo las consecuencias de algo que no tenemos bien claro: no sabemos qué ha sucedido y no tenemos bien claro cómo se ha tratado, ni por la parte cubana ni por la parte estadounidense”, explica.

“Con estas nuevas medidas no sé qué pasará. Salir de Cuba es muy complicado porque pocos países permiten entrar a alguien sin visado"

Celaya considera que los cubanos de ambas orillas son quienes terminarán “pagando los platos rotos”. Para la analista es “interesante” ver cómo el Gobierno cubano llama “a no politizar este tema cuando ellos lo politizan absolutamente todo”.

Por su parte Berta Soler, líder de las Damas de Blanco dijo que respeta la decisión del Gobierno de Estados Unidos porque la contraparte cubana ha violado en reiteradas ocasiones la convención de Viena, que regula las relaciones diplomáticas entre los países y la inmunidad del personal diplomático.

“El régimen cubano está preocupado porque sabe que es bien serio lo que pasó”, dijo Soler, quien calificó los supuestos ataques acústicos como “terrorismo” y advirtió que el Gobierno de Raúl Castro hará todo lo posible porque no “haya interferencias ni problemas en las relaciones bilaterales entre EE UU y Cuba”.

Dagoberto Valdés, director del Centro de Estudios Convivencia, cree que la medida de suspensión indefinida de visados impactará fuertemente en la familia cubana “debido a que es una de las vías de salida del país y quizás la válvula de escape más importante que tiene la sociedad cubana”.

Miriam Celaya considera que los cubanos de ambas orillas son quienes terminarán “pagando los platos rotos”

Para el intelectual, que ha enfrentado el hostigamiento de los aparatos represivos del Estado especialmente en los últimos meses, la acción de EE UU “agrega más presión al interior del país”, lo que se une a la eliminación, en enero pasado, de la medida de pies secos-pies mojados.

Manuel Cuesta Morúa, líder del Arco Progresista, coincide con Valdés y señala que la suspensión de los visados podría dañar la relaciones “entre familias y entre el pueblo cubano y el de los Estados Unidos al mismo tiempo que la llegada de turistas al país”.

En Miami el influyente senador cubanoamericano Marco Rubio se pronunció en Twitter tras conocerse la decisión del Departamento de Estado: “Es vergonzoso que el Departamento de Estado retire a la mayoría de su personal de la embajada de EE UU en Cuba pero Castro puede quedarse con los que quiera en EE UU”, escribió.

Las reacciones han estado divididas en Miami, donde un importante grupo de organizaciones de exiliados agrupados bajo el paraguas de la Asamblea de la Resistencia Cubana han exhortado al presidente Donald Trump no solo a suspender indefinidamente los visados en la Isla sino a eliminar la embajada que tras casi 60 años de enemistad logró reabrir su predecesor Barack Obama.

"Van en la dirección correcta", que es "ayudar a acabar con el régimen de la Isla en el corto plazo", dijo Orlando Gutiérrez, del Directorio Democrático Cubano a la Agencia EFE.

Las reacciones han estado divididas en Miami, donde un importante grupo de organizaciones de exiliados han exhortado a eliminar la embajada

Silvia Iriondo, presidenta de Madres y Mujeres contra la Represión (MAR por Cuba), por su parte, pidió más sanciones contra el Gobierno cubano y defendió la línea dura contra La Habana.

Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia y uno de los líderes de opinión más influyentes de la comunidad cubana en Miami aseguró a 14ymedio que consideraba “normal” la reacción de Estados Unidos.

“Es muy difícil que estuvieran atacando a los diplomáticos de Estados Unidos en Cuba y el Gobierno -que todo lo espía- no lo supiese”, explicó Sánchez vía telefónica.

El activista cree que se debe llevar a las más altas instancias de la ONU lo que ha ocurrido en La Habana. “El Gobierno cubano debe pagar por el daño que ha hecho a los más de una veintena de diplomáticos, de lo contrario, se establecería un peligroso precedente”, apuntó.


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