Playita 16

Playita 16 en La Habana. (14ymedio)
Playita 16 en La Habana. (14ymedio)

Nunca ha sido una playa, sino un trozo de costa lleno de diente de perro y erizos. Sin embargo, esta parte del litoral habanero que todos llaman la Playita 16 es un espacio cargado de recuerdos para varias generaciones de cubanos. Gratis, fea y sin apenas servicios gastronómicos y ningún sanitario, esta conjunción de roca y mar ha visto pasar frente a sí a rockeros, frikis, emos, pobres de solemnidad e innumerables parejas de enamorados.

En la época en que la mayor parte de los círculos sociales del litoral oeste sólo eran para militares o gente asociada con instituciones, aquí escapaban los adolescentes en busca del espacio de libertad que no encontraban en su casa o en la escuela. Eran frecuentes también las razias policiales y los camiones "cargando gente" para las estaciones más cercanas. Desde aquí partieron también decenas de balseros durante la crisis de agosto de 1994.

Hoy, a pesar de la competencia de otros sitios alternativos de encuentro como la calle G y el surgimiento de una escena nocturna más allá de los locales estatales, la Playita 16 ha logrado mantener su condición de "lugar para todos". Nada ha mejorado en su infraestructura y en la noche "no se ven ni las manos", se quejan los asiduos. Pero nada de eso hace desistir a quienes la frecuentan. Eso sí, para bañarse hay que ponerse zapatos, cuidarse del filo del arrecife y vigilar las toallas ante los frecuentes ladrones.

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