Suchel, un monopolio con pies de talco

Suchel en la Feria Internacional de La Habana
Suchel en la Feria Internacional de La Habana

A las afueras de la Tienda Ultra, un vendedor ilegal anuncia desodorantes y colonias. Hace su agosto, precisamente, en este mes tan cálido donde el desabastecimiento de productos de higiene agrava los malos olores y otras molestias. El problema ha llegado hasta las páginas del oficialista periódico Granma, que este jueves publicó un reportaje en busca de respuestas a la carencia de jabón, colonia, papel sanitario y desodorante. El texto revela los tortuosos e ineficientes caminos por los que discurre el centralismo cubano.

El director general de la Unión Suchel aseguró que "los recortes financieros" han limitado la compra de materias primas. La declaración de este funcionario contrasta con la condición de monopolio que ostenta la conocida industria. Suchel ha reinado por décadas en el mercado nacional ante la ausencia de competidores que la empujen a bajar los precios, diversificar los productos y mejorar la calidad de sus ofertas. En su lugar, el gigante de los perfumes, el talco y el detergente se ha aprovechado del privilegio de ser un consorcio mayoritariamente estatal con zigzagueantes capitales extranjeros.

Para 2014, Suchel elaboró un "plan menguado" de producción debido a los problemas financieros que atraviesa la entidad. Aún así, los volúmenes que salen de sus fábricas apuntan al carácter mastodóntico de la compañía que tanto influye en su descalabro. Sus entregas para este año al mercado liberado deben llegar a las 17 mil toneladas de jabón de lavar, 17.876 de jabón de tocador y 9.595 de detergente líquido. Empacar, transportar y distribuir tales cantidades se convierte en un verdadero quebradero de cabeza, especialmente en un país donde la corrupción y el desvío de recursos se comportan como salideros que secan las fuentes productivas y de servicio.

La plaza de custodio en las tantas plantas de la empresa se comercializa en el mercado ilegal a más de 5 mil pesos convertibles

Suchel está minado por el robo y el desfalco, cuestión que no aborda el artículo publicado en Granma. La plaza de custodio en una de las tantas plantas con las que cuenta la empresa se comercializa en el mercado ilegal a más de 5 mil pesos convertibles. Trabajar en uno de esos puestos puede garantizar al afortunado empleado una ganancia "por la izquierda" que supera en tres jornadas lo que un médico gana en un mes. Su tarea consiste simplemente en no ver, para dejar salir una mayor cantidad de mercancía de la que se registra en los papeles. Esa mercancía no declarada se vende en las mismas tiendas recaudadoras de divisas del Estado. La ganancia se reparte entre administradores, choferes y los propios guardias de seguridad de la industria.

A falta de un mercado libre que permitiera comprobar la eficiencia de Suchel en circunstancias de competitividad, el monopolio continúa imponiendo precios, patrones de calidad y carestía, además de provocar problemas crónicos de abastecimiento.

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