Vendedor de escobas

Un vendedor de escobas y otros utensilios de limpieza ofrece su mercancía en una calle de La Habana. (14ymedio)
Un vendedor de escobas y otros utensilios de limpieza ofrece su mercancía en una calle de La Habana. (14ymedio)

Escobita nueva barre bien. Así reza un refrán que alude a la eficacia de todo lo novedoso y recién estrenado. Sin embargo, muchas veces adquirir útiles de limpieza para un hogar se convierte en un dolor de cabeza para las familias cubanas. Los productos en pesos convertibles son caros y de mala calidad, lo que ha llevado a la proliferación de vendedores de palos de trapear, recogedores, escobas y los llamados haraganes para escurrir el agua de los pisos.

Los comerciantes son acosados con frecuencia por la policía, ya que la materia prima para elaborar estos utensilios proviene de las redes clandestinas de comercio. La alta demanda ha hecho aumentar la oferta, que ahora también incluye escobillones para zonas exteriores, plumeros y destupidores de inodoros.

No son pocos los cubanos que aprovechan un viaje al extranjero para traer una escoba u otro objeto de limpieza entre sus pertenencias personales. Junto al papel sanitario, el detergente de fregar y las vitaminas, las escobas ya forman parte inseparable de las valijas de los viajeros.

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