La lluvia no alivia los embalses deprimidos en Santiago de Cuba

Sequía en Santiago
En algunos barrios de la ciudad oriental el suministro de agua potable no llega desde hace más de dos semanas. (Yosmani Mayeta Labrada)

En las últimas semanas los santiagueros han visto caer del cielo un agua que apenas circula por las tuberías de sus viviendas. Sin embargo, las lluvias no han logrado paliar la difícil situación que atraviesa la provincia, cuyos embalses se encuentran a poco más del 30% de su capacidad, según la prensa local.

La empresa Aguas Santiago mantiene estrictos ciclos de distribución para los diferentes repartos y comunidades según la complejidad de cada zona, mientras que unos 70.000 habitantes de la provincia reciben el suministro a través de "pipas" o camiones cisterna, ha informado el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).

Los vendedores ambulantes, llamados en la zona "aguateros", también se han multiplicado ante la intensa sequía. En algunos barrios de la ciudad oriental el suministro de agua potable no llega desde hace más de dos semanas y la única opción de contar con ella se reduce a obtenerlo de los comerciantes informales.

Norma Santiesteban, vecina del reparto Altamira, comentó a 14ymedio que temen que el ciclo de abastecimiento a través de las redes hidráulicas se haga "más largo", un problema agravado porque "en los puntos de venta de materiales de la construcción no se están vendiendo tanques" para almacenar agua.

La situación también se ha tornado crítica para los habitantes del Consejo Vista Hermosa, que han visto prolongarse hasta en 20 días la llegada del agua a través de las tuberías. Varios vecinos de la localidad se han organizado para comprar el contenido de una pipa, cuyo costo ronda los 500 pesos cubanos.

Varios vecinos de la localidad se han organizado para comprar el contenido de una pipa, cuyo costo ronda los 500 pesos cubanos

Conseguir agua es casi una cuestión de vida o muerte para quienes gestionan restaurantes, cafeterías o rentan habitaciones a turistas. Es el caso de Rogelio, propietario de un restaurante en el reparto Santa Bárbara, quien comentó a este diario que debe comprar cada dos días una pipa de agua.

Los trabajadores por cuenta propia se sirven también de los aguateros, la mayoría de ellos vendedores irregulares sin licencia para ejercer esa ocupación. Carlos, un estudiante de medicina, vende agua en los horarios de la tarde en las localidades santiagueras de más difícil acceso, como la Loma de la Candela, la Micro, Van Van, Los Cortiñas, el barrio de los Gitanos y el reparto Venceremos.

El joven cobra 30 CUP por llenar un tanque de 55 galones, aunque en ocasiones lo rebaja a 20 porque "hay personas que no pueden pagar ese precio". El joven cuenta con varios clientes fijos y mantiene a su madre y una hermana menor con el negocio del agua. La sequía, que es un grave problema para muchos, se ha convertido para el futuro galeno en una fuente de entradas económicas.

La gravedad de la sequía que afecta a Santiago ha llevado a las autoridades a planificar la construcción de una planta desalinizadora en Boca de Cabañas. La obra se encuentra todavía en la fase civil y funcionará por el procedimiento de ósmosis inversa para convertir en potable el agua de mar, según detalló Janet Triana, delegada del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) en el territorio.

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