El ascenso del espía

El exespía cubano Fernando González Llort en una imagen de archivo. (CC)
El exespía cubano Fernando González Llort en una imagen de archivo. (CC)

Solo era cuestión de tiempo que el espía Fernando González Llort ocupara la presidencia del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Desde que regresó a Cuba, tras cumplir una condena de 15 años en cárceles de Estados Unidos, muchos pronosticaban su ascenso hacia esa posición.

En junio de 2014 González fue nombrado vicepresidente del ICAP y el martes se anunció que pasaba a sustituir en la presidencia de la institución a Kenia Serrano Puig, quien se desempeñó en el cargo durante ocho años.

La nota oficial sobre la sustitución ha sido parca en la despedida de Serrano y no incluyó las consabidas fórmulas de que “pasará a ocupar otras responsabilidades”

La nota oficial sobre la sustitución ha sido parca en la despedida de Serrano y no incluyó las consabidas fórmulas de que “pasará a ocupar otras responsabilidades”. El texto ni siquiera catalogó de “excelente su desempeño al frente” de la institución. En la gramática del poder, esa reserva no augura nada bueno para la expresidenta.

Desde su regreso a la Isla todos los miembros de la llamada Red Avispa han ocupado cargos en entidades oficiales, la mayoría como vicepresidentes. González Llort es el primer que asciende a dirigir una entidad.

En 1987, poco después de graduarse con Diploma de Oro como Licenciado en Relaciones Políticas Internacionales, González Llort formó parte de una brigada de tanques en Angola. En el resto de su biografía destaca su participación en la Red Avispa que concluyó con su detención y encarcelamiento en Estados Unidos.

El ICAP ha sido por décadas una fachada de la Inteligencia cubana

El ICAP ha sido por décadas una fachada de la Inteligencia cubana. Desde su fundación calcó el modelo de instituciones de ese tipo existentes en el resto de los países socialistas. En lugar de presentarse con tintes ideológicos de corte marxista, estas entidades se envolvían en el ropaje de la amistad entre los pueblos.

El cargo de presidente del ICAP puede llevar a su ocupante a esferas más altas. Como fue el caso de Sergio Corrieri, quien integró el Comité Central del Partido y fue miembro del Consejo de Estado. En cambio, la sustituida Kenia Serrano, quien con anterioridad había sido miembro del Buró Nacional de la Unión de jóvenes Comunistas (UJC), solo logró ascender a un escaño en el Parlamento.


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