Los caricaturistas cubanos, muy suaves con Obama, disparan a mansalva contra Trump

La muestra Agente Naranja, organizada por el artista cubano Ares, recoge una veintena de trabajos de trece caricaturistas sobre Donald Trump. (EFE)
La muestra ‘Agente Naranja’, organizada por el artista cubano ‘Ares’, recoge una veintena de trabajos de trece caricaturistas sobre Donald Trump. (EFE)

(EFE).- Donald Trump mirando el mundo desde un pedestal con forma de los Estados Unidos, convertido en la Estatua de la Libertad rodeado de mexicanos o poniendo rostro al Tío Sam haciendo un corte de mangas a Cuba: son algunas de las caricaturas de artistas cubanos inspiradas en los desmanes del mandatario.

La muestra Agente Naranja, organizada por el artista cubano Ares, recoge una veintena de trabajos de trece caricaturistas cubanos como Adalberto Linares, Ramiro Zardoyas, Lázaro Miranda, Osmani Simancas o Ángel Boligan; junto con dos extranjeros, el mexicano Arturo Kemchis y el belga O Sekoer.

"En Cuba se han hecho muchas caricaturas publicadas en prensa sobre presidentes de EE UU. Recuerdo muchas de Richard Nixon, también de Ronald Reagan y de George W.Bush, Pero esta es la primera exposición dedicada a un presidente estadounidense", explicó a Efe Arístides Hernández, más conocido como Ares, curador de la muestra que se inaugura hoy en su galería homónima. 

A pesar de dedicarle una exposición, Ares asegura que Trump no es bueno para el humor gráfico, ya que a menudo el personaje supera su propia caricatura

A pesar de dedicarle una exposición, Ares asegura que Trump no es bueno para el humor gráfico, ya que a menudo el personaje supera su propia caricatura: "uno hace su caricatura y, al día siguiente, el propio presidente hace un 'chiste' peor".

No obstante, reconoce que sus acciones y ocurrencias son caldo de cultivo para el humor gráfico, además de que su aspecto -sus labios apretados y su particular flequillo- da mucho juego en el dibujo y la caricatura.

Es el caso de la obra del belga O Sekoer, que pintó una sencilla efigie del dictador alemán Adolf Hitler, en la que su característico bigote adopta el perfil de Donald Trump.

O el trabajo de Kemchis, que reproduce el conocido como Memorial de Iwo Jima, en honor a los marines estadounidenses en esa sangrienta batalla de la II Guerra Mundial contra los japoneses, en la que la bandera estadounidense es sustituida por el flequillo rubio del presidente.

La exposición busca dar cabida a un emergente movimiento de jóvenes caricaturistas cubanos que se abre paso en la isla, como Adalberto Linares, habitual de publicaciones humorísticas cubanas como Melaito o Palante y que tiene tres obras en la exposición.

Además del dibujo de Trump vestido como el Tío Sam contra Cuba, Linares ha ilustrado al polémico mandatario comprando un planeta nuevo tras destruir el actual o subido sobre el muro que quiere construir en la frontera con México.

El cubano Angel Boligan, radicado en México donde trabaja para El Universal, también se ha inspirado en el polémico muro: Trump custodia un barco construido con ladrillos donde solo deja entrar a personas que tienen su mismo peinado, mientras deja fuera a todos los que tienen aspecto de mexicanos.

Su flequillo convertido en un cañón apuntando a Cuba o Trump arrasando el mundo de un soplido son las creaciones de Osmani García, un caricaturista cubano que reside en Brasil, donde trabajaba para el diario "Journal a tarde", del que fue despedido por hacer humor crítico con el Gobierno de Michel Temer.

Todos estos nombres representan, según Ares, un renacer de la caricatura en Cuba, que a pesar de gozar de una tradición que se remonta al siglo XIX, vivió un "duro bache" en los años noventa, cuando la grave crisis del Periodo Especial redujo las tiradas de periódicos por falta de papel.

Ares también reclama que el humor gráfico cubano mire más hacia dentro y dé más espacio a la autocrítica

Además de mirar hacia afuera, inspirándose en figuras como Trump, Ares también reclama que el humor gráfico cubano mire más hacia dentro y dé más espacio a la autocrítica.

"Se ha avanzado muchísimo en los últimos años, pero todavía le hace falta ser más crítico, no esperar que se digan las cosas para empezar a criticarlas, sino tener más ese ojo de periodista de buscar las cosas que hay que señalar", apuntó.

Reconoce que las "políticas editoriales" vigentes en Cuba, con un sistema de partido único que impone un modelo de prensa estatal, a veces representa un freno para esa necesaria autocrítica, aunque sí se desarrolla en otros espacios, como blogs, sitios webs e incluso en el arte plástico.

"En Cuba se mezcla el humor gráfico, la pintura, la sátira, la ironía, que no está solo en los medios de prensa", indicó Ares, creador de la portada de la edición especial de Granma del 27 de noviembre, dedicada a Fidel Castro tras su muerte.

Con el título Cuba post-Castro, la portada rescató otra del propio Ares, publicada en el diario estatal Juventud Rebelde en agosto de 2006, después de que Fidel delegara el poder en su hermano Raúl Castro por una enfermedad, y que tras la muerte de este "adquirió una nueva dimensión".

Esas portadas, un retrato multiplicado de Fidel Castro con uniforme y fusil, están inspiradas en una ilustración del comandante que hizo a principios de la Revolución el artista cubano Eladio Rivadulla, pionero de la cartelería revolucionaria.

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