El drama de cientos de cubanos que se quedaron con las maletas hechas

Centenares de cubanos han quedado varados en diversos países de latinoamérica en su travesía hacia EE UU. (Archivo)
Centenares de cubanos han quedado varados en diversos países de latinoamérica en su travesía hacia EE UU. (Archivo)

Yeny Varela lloró con amargura este jueves cuando escuchó en la televisión nacional que de manera inmediata terminaba la política de pies secos/pies mojados.

Repatriada a Cuba desde México tras un largo recorrido de mes y medio desde Ecuador en 2014, y después de recaudar nuevamente el dinero necesario para salir del país, sus esperanzas de escapar de la Isla quedaron truncadas.

“Hice de todo para llegar a Estados Unidos donde tengo a mis tíos ancianos. Fui a la embajada y me denegaron la visa, caminé desde Ecuador y me deportaron los mexicanos, lo último que había logrado era un contrato de trabajo en México por el cual pagué miles de dólares y ahora he perdido todo”, se lamenta.

A sus 32 años, esta joven habanera cree que los mejores años de su vida se van quedando detrás.

“¿Y ahora para dónde voy a agarrar?”, dice.

“Ellos (el Gobierno norteamericano) están haciendo eso porque creen que así van a forzar un cambio, pero no va a pasar”, comenta. Aunque todo el mundo está “harto” de ese sistema, nadie puede protestar, porque “te desaparecen”, asegura.

“Ellos (el Gobierno norteamericano) están haciendo eso porque creen que así van a forzar un cambio, pero no va a pasar”, comenta. Aunque todo el mundo está “harto” de ese sistema, nadie puede protestar, porque “te desaparecen”

“¿Tú crees que de verdad te van a dar visado en la Embajada? Eso no se lo cree nadie. ¿No te das cuenta que una vez que alguien esté visado se va a quedar?”, agrega.

Varela no fue la única que se quedó vestida y sin ir al baile. En Villa Clara, Rosa, de 26 años había vendido su casa y todas sus pertenencias para iniciar el peligroso viaje a través de Guyana.

Su propósito era hacer el recorrido que en los últimos años han hecho otros miles de emigrantes para llegar a la frontera sur de Estados Unidos. Tras el cambio de política migratoria, se encuentra “devastada”.

“Nuestro propósito era salir del país para vivir un poco mejor. Aquí no hay oportunidades”, explica. La villareña no piensa, sin embargo, presentarse en la embajada de Estados Unidos para solicitar asilo político.

“No me meto en política eso no me interesa. Me quería ir de Cuba por razones económicas”, explica.

Ahora tendrá que recomenzar desde cero. Por lo pronto decidió ir a vivir con su madre.

No solo en Cuba quedaron truncados los planes de emigrar. A lo largo del continente cientos de cubanos que se dirigían a la frontera estadounidense han visto cegados sus planes.

“Nunca me meto en política ni nada, pero Obama ha sido peor que Poncio Pilatos, a siete días de salir de la presidencia no era para que hubiese hecho semejante cosa”, dice María Isabel, una cubana que reside en Argentina y estaba preparando su viaje hacia Estados Unidos.

“Lo he dejado todo atrás. Solo estaba haciendo una pequeña escala aquí para seguir mi camino”, cuenta.

Según la cubana, que llevaba tres meses esperando los papeles para continuar a México, lo más desacertado de esta decisión de la administración Obama es que “ataca las consecuencias pero no las causas”.

 “¿Cuántas personas no han arriesgado su vida o la han perdido? El grado de desespero y frustración es tan grande que solo podemos llorar”, se lamenta.

Las últimas estadísticas de la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración de Estados Unidos cifra en 56.406 los ciudadanos cubanos beneficiados el pasado año fiscal con la política de pies secos/pies mojados.

Tras la reanudación de relaciones entre Cuba y EE UU se desató una crisis migratoria que tuvo repercusiones regionales cuando varios miles de cubanos quedaron varados en Centroamérica tras la negativa de Nicaragua de permitir el paso de isleños.

Con el cierre posterior de las fronteras de Costa Rica y Panamá, la crisis hizo metástasis en Colombia y Ecuador cuando esos países tomaron medidas para evitar la migración masiva desde la Isla. Dos puentes aéreos pactados con México permitieron la evacuación de los cubanos, sin embargo desde la salida de de los aviones de Panamá en mayo, otros cientos de migrantes continuaron llegando.

“¿Cuántas personas no han arriesgado su vida o la han perdido? El grado de desespero y frustración es tan grande que solo podemos llorar”

En un albergue de Cáritas, una organización no gubernamental vinculada a la Iglesia Católica, se encuentran más de 80 cubanos que realizaban la travesía hacia Estados Unidos.

Andrés, uno de ellos dice que “Lo de Obama es abominable” y que no lo esperaban.

Su situación parece agravarse ante las declaraciones del Director General de Migración quien recordó hace solo unas horas que los cubanos deben salir del país.

No obstante, los migrantes que se encuentran en Cáritas tienen el respaldo de la Iglesia Católica, que mediará para evitar su deportación, según explicó el diácono Víctor Luis Berrío, encargado de la institución.

Al menos los que se encuentran en Panamá tienen protección, dice Yuniel Ramos, quien junto a otros 40 cubanos continúa su paso por Honduras para llegar a la frontera americana.

“Algo tendrán que hacer con nosotros, porque a Cuba no regresaremos”, agrega.

Pero las puertas de Estados Unidos ya están cerradas para los cubanos.

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