Rostros de la televisión llegan al mercado

Turrón Don Pánfilo.
Turrón Don Pánfilo.

En la habanera esquina que conforman la calle Mayía Rodríguez y Patrocinio, una vendedora de dulces ofrece un producto especial. Su turrón de maní no sólo destaca por la buena calidad sino también por llevar el nombre de Don Pánfilo, en referencia a un popular personaje televisivo. Con el rostro de ese anciano, que cada lunes nos hace reír frente a la pantalla chica, la golosina atrae a compradores de varios municipios.

Según los consumidores, el turrón además de un excelente sabor tiene una buena presentación. El maní es uno de los productos más comercializados por los vendedores por cuenta propia. Ya sean los granos con sal en cucuruchos de papel, hasta su combinación con dulce de leche o los llamados "garapiñados", rodeados de azúcar y a veces con canela añadida. Es raro encontrar una parada de ómnibus donde alguien no pregone como mercancía este sabroso grano.

Lo llamativo en la iniciativa del turrón Don Pánfilo es la aparición en la escena comercial cubana de productos asociados a figuras de los medios. Durante décadas esta práctica estuvo prohibida, pero la ampliación del trabajo por cuenta propia parece estar rescatándola. Varios conocidos humoristas y artistas de la televisión han abierto restaurantes y cafeterías, especialmente en la ciudad de La Habana. Hasta ahora, sin embargo, sus rostros y nombres no se habían asociado con ningún producto comestible.

La vendedora del peculiar turrón no quiso precisar a 14ymedio si el uso del rostro y el nombre del personaje televisivo había sido autorizado por éste. Alrededor de ella una decena de curiosos se aglomeraba para comprar o mirar la mercancía. "Es la primera vez que lo compro", aseguró Magda Cabrera, vecina del barrio La Víbora. "Pero seguro que me gusta, porque a mi todo lo que hace Pánfilo me gusta", agregó.

La televisión cubana en sus inicios y hasta 1959 tuvo una larga tradición de actores y actrices que anunciaban diferentes productos. El famoso locutor Manolo Ortega aparecía en la propaganda de la cerveza Hatuey, asegurando que ésta era "la gran cerveza de Cuba". La memoria popular todavía guarda las imágenes de Consuelo Vidal haciendo la publicidad del jabón Rina. Con el eslogan de "hay que tener fe que todo llega", aquel anuncio fue interpretado por muchos como un mensaje metafórico sobre el fin del gobierno de Fulgencio Batista.

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