Los cubanos son carnívoros a pesar de la escasez

Mientras en otros países proliferan los vegetarianos y los veganos buena parte de los cubanos se considera orgullosamente carnívora. (14ymedio)
Mientras en otros países proliferan los vegetarianos y los veganos buena parte de los cubanos se considera orgullosamente carnívora. (14ymedio)

La carne tiene connotaciones casi mágicas en la cultura cubana. Cuando los niños enferman, a las abuelas les viene a la cabeza hacerles una buena sopa de pollo o un caldo con un trozo de falda de res. Si alguien se siente débil le recomiendan comerse un bistec y no hay sueño más recurrente por estos lares que asomarse a un plato donde se mezcle la masa de cerdo, la ropa vieja y el tasajo.

Esa fascinación por la carne se ha acrecentado debido a la escasez que ha padecido el producto en las últimas décadas. El deterioro de la industria ganadera nacional y las restricciones para que los campesinos comercien directamente con los derivados del sector vacuno han hecho que este ingrediente sea añorado en las cocinas y altamente cotizado en el mercado informal.

Las familias se dividen entre aquellas que logran comer carne una vez a la semana y las que solo la ven pasar por su mesa pocos días al mes, o incluso al año.. En esta Isla las diferencias sociales se expresan en forma de escalope, solomillo o filete. Están los que apenas pueden acceder a los productos derivados del cerdo y aquellos que se ubican un poco más arriba en la escala económica y se pueden permitir un trozo de ternera.

Mientras en otros países proliferan los vegetarianos y los veganos buena parte de los cubanos se considera orgullosamente carnívora. Una definición que se pronuncia con cierto regusto, salivando y enseñando los dientes, especialmente esos colmillos que se usan pocas veces al año.

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