El documental ‘Emprendedores en Cuba’ ahonda en las frustraciones de los cuentapropistas

El documental Emprendedores en Cuba, producido por la organización cultural sin fines de lucro con sede en la Isla Matraka Producciones y difundido en YouTube este mes de junio, nace para contestar a una simple pregunta: ¿Quiere el Gobierno cubano crear una verdadera sociedad de exitosos empresarios pequeños y medianos?

Los autores del documental, de unos 27 minutos de duración, entrevistaron el pasado mes de agosto a algunos emprendedores que habían participado un año antes en el primer curso de capacitación organizado tras la ampliación del ejercicio del trabajo por cuenta propia en 2010.

El primer curso de este tipo, liderado por Pedro y Cristina Burelli, y realizado gracias a donantes privados europeos y latinoamericanos, fue organizado en septiembre de 2013 por la ONG Alianza de Valores en el Centro Diocesano de Formación Dra. Felicia Pérez del obispado de Santa Clara.

Desde entonces, el Gobierno cubano ha introducido numerosos cambios, como la prohibición de muchos rubros originalmente permitidos (cines 3D, importación y venta de ropa, tutorías y cursos académicos extracurriculares, etc.), a lo que se sumó la dificultad para otorgar microcréditos.

Entre los entrevistados, están los impulsores de iniciativas relacionadas con proyecciones en 3D, guarderías, ropa de mujer, comida rápida y comercio de vino. Los emprendedores relatan que antes de lanzarse a un proyecto, hay que aprender a negociar, a manejar herramientas de marketing y tener en cuenta el interés social del negocio para poder aportar un valor agregado a la empresa, de acuerdo con lo aprendido en el curso.

"Creo que los nuevos negocios que han surgido en Cuba", relata una de los fundadores de Proyecciones 3D en Santa Clara, "han dado una sensación de recuperación de la economía, han mejorado la vida social y cultural del país". "Los negocios particulares son más rentables que los estatales, porque responden directamente a las necesidades del cliente", agrega su socio. "La calidad del servicio es algo que los cubanos hemos buscado siempre, así como la variedad y la especialización, la cantidad", subraya. Otros destacan que la principal diferencia entre establecimientos estatales y privados reside en el trato.

Los cuentapropistas destacan las dificultades para acceder a la financiación, la actitud de los inspectores y los problemas con el suministro de materia prima

Un año después de atender el curso de formación, muchos empresarios reconocen que numerosos obstáculos se presentaron a lo largo del camino, desde el retraso (o la imposibilidad) para recibir financiación hasta impedimentos legales. Varios de entre ellos tuvieron que replantearse el proyecto inicial o incluso renunciar a su implementación. "Muy pocos empezaron desde cero", explica la dependienta de la dulcería El Triunfo de Santa Clara, "muchos cuentan con el apoyo financiero de algún familiar en el extranjero".

La trabajadora enumera otros problemas, desde la falta de formación de los inspectores a las dificultades para obtener materia prima y sus precios, que se repercuten sobre los consumidores.

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