Un ejército de 3.000 inspectores evaluará entidades estatales y no estatales

Industria vinícola independiente
Industria vinícola independiente en Pinar del Río. (Juan Carlos Fernández)

A pesar del aumento en las auditorías, la corrupción y los malos manejos administrativos siguen caracterizando a las empresas cubanas. Tampoco están exentas de estos problemas las nuevas cooperativas no agropecuarias y el proceso de otorgamiento de tierras en usufructo. Para detectar tales irregularidades, un ejército de tres mil inspectores evaluará a casi cuatrocientas entidades desde finales de este mes.

A partir del próximo 20 de octubre, 332 entidades estatales y 54 no estatales serán sometidas a revisión. El objetivo es detectar y prevenir fallas en el control interno que propicien el desvío de recursos, la adulteración de cifras y otros males administrativos. En un intento por sanear la contabilidad y la organización de los procesos productivos y de servicios, 2.110 auditores y más de 580 estudiantes de varias especialidades cursaron seminarios enfocados en la tarea que emprenderán en breve.

Según los medios oficiales de este miércoles, la Contralora General de la República, Gladys Bejarano Portela, ha insistido en una conferencia de prensa sobre la importancia de esta ofensiva a partir de "lo necesario y lo conveniente que resulta trabajar en un sistema de gestión, de dirección, que tenga como centro el control interno".

Se trata de la novena comprobación de este tipo a nivel nacional. En esta ocasión los objetivos a controlar incluirán también las cooperativas no agropecuarias, la venta de materiales de construcción, la recuperación y el reciclaje de materias primas, el uso de las tierras entregadas en usufructo y la comercialización de sus productos en La Habana, Artemisa y Mayabeque.

La noticia ha sido acogida con suspicacia en algunas empresas. La figura del auditor sigue siendo muy mal vista a escala social, porque se le asocia con posturas extremistas, divorciadas muchas veces de la realidad del país y con exigencias que superan las posibilidades de los amonestados.

"Hay quienes ven al auditor como la persona que viene a traer el problema" reconoció Bejarano ante la prensa; pero "el problema no se trae, está y el auditor es el encargado de detectarlo", remarcó.

Desde que llegó al poder en febrero de 2008, Raúl Castro ha hecho énfasis públicamente en la lucha contra la corrupción, aunque esta no ha mostrado una disminución significativa. "Cuando quitan a un corrupto de su cargo, entonces surgen dos. Esto no hay quien lo cambie", repetía esta mañana un cliente a las afueras de un rastro de materiales de construcción en la provincia de Santiago de Cuba.

Muchos se preguntan si, como suele ocurrir, los corruptos se van a replegar mientras el ejército de inspectores realiza su trabajo, o si esta "operación limpieza" tiene alguna posibilidad de éxito en la lucha contra el flagelo de los malos manejos.

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