El festival de la jaiba, al rescate de una tradición

El torneo incentiva la tradición de la caza de los crustáceos conocidos como jaibas. (Yosmani Mayeta/14ymedio)
El torneo incentiva la tradición de la caza de los crustáceos conocidos como jaibas. (Yosmani Mayeta/14ymedio)

Los residentes y visitantes del litoral santiaguero disfrutan desde el pasado viernes ‒y hasta este domingo‒ del Festival de la Jaiba o Carijai 2015. La fiesta, de fuertes raíces populares, transcurrió en el Cayo Granma, un trozo de tierra de 2,2 kilómetros cuadrados y con una población de más de 2.700 habitantes que se erige a la entrada de la bahía.

El torneo incentiva la tradición de la caza de los crustáceos conocidos como jaibas y se premia a aquel que mayor cantidad de estos cangrejos logre capturar durante la jornada y a quien cocine el mejor plato a partir de ellos. Resultan también agasajados los que obtengan el ejemplar más pequeño y el más grande. Sin embargo, los problemas materiales, la violencia y el deficiente apoyo de las autoridades provinciales han lastrado este año el desarrollo del evento.

Los vecinos de Cayo Granma sienten que el certamen ha perdido fuerza y calidad en las recompensas con el paso de los años. Ulises Mora, residente del lugar recuerda que, en los inicios del concurso, los ganadores recibían como premio bicicletas y otros regalos. "Ahora solo te dan el diploma de reconocimiento y nada más... ya no vale la pena participar", lamenta.

La directora de la Casa de la Cultura, Sandy Almeida, se siente satisfecha con la marcha del evento y explica a 14ymedio que la colaboración de las entidades estatales "es mínima, pero sirve de algo". "La gastronomía se refuerza y siempre ponen un termo de cerveza. Además, se garantiza el combustible para la lancha y la Dirección de Cultura ayuda con equipos de audio", indicó Almeida.

La mayor parte de las actividades bajo techo se realizan en la vivienda de la propia directora, pues la casa de la cultura resultó seriamente dañada por el huracán 'Sandy'

La mayor parte de las actividades bajo techo se realizan en la vivienda de la propia directora, pues la casa de la cultura Aurora Ochoa Romaguera resultó seriamente dañada por el huracán Sandy en octubre de 2012 y aún no se ha iniciado la necesaria reparación integral.

Las riñas también han marcado este año la fiesta de las jaibas y el mar. Félix Díaz, vecino del reparto La Socapa se muestra preocupado porque "cada vez las peleas aumentan y no es justo que indisciplinas como estas no sean controladas por las autoridades". La situación hace desistir a muchas familias de participar con sus niños, ante el temor de verse involucrados en una trifulca.

Sin embargo, hay algunos no pierden la esperanza de ver recuperarse al evento y ponen sus ilusiones en la cooperación foránea, como Lupe Jardines, vecina del lugar. "Ahora, con las nuevas políticas, quizás el festival le interesa a algún extranjero y decida patrocinarlo", fantasea.

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