¿Dónde jugarán los niños?

Columpios hundidos, canales agrietadas, sillas que no volarán en el parquecito de Domínguez. (Héctor Darío Reyes)
Columpios hundidos, canales agrietadas, sillas que no volarán en el parquecito de Domínguez. (Héctor Darío Reyes)

Los parques infantiles de Santa Clara que alguna vez acogieron juegos y risas de varias generaciones, hoy no dejan otra imagen sino de peligro y abandono.

Algunos fueron construidos entre 1970 y 1986, con distintos repartos que acogieron a familias de obreros y soldados. Otros, ya existían desde antes como explanadas que cumplían otras funciones como las de terreno de práctica de béisbol o fútbol. Nunca han sido reparados.

"En los años 80, hubo una furia de construcciones de parques de barrio, idea de algún dirigente que luego explotó pa' arriba", comenta un vecino. "Luego nadie, ni los Comités de Defensa de la Revolución, ni la Empresa Provincial de Comunales, ni los delegados de las circunscripciones han intentado repararlos".

"Esos sitios no cumplen función alguna, están subutilizados", continúa. Su esposa alega que "en su interior, se reúnen parejas de adolescentes, homosexuales y borrachos, a saber usted qué".

Hace rato que los vecinos claman por reparaciones que devuelvan la utilidad al parquecito infantil de Domínguez, llamado así por estar enclavado en el barrio de mismo nombre, en el sur de la ciudad —el de la avenida 26 de julio (Doble Vía) o el de la Calle 5ta, en el Reparto La Vigía—.

Barquitos varados, columpios hundidos, canales agrietadas, sillas voladoras que no vuelan, cachumbambés que no suben y bajan, por la herrumbre, son algunas de las imágenes que exponen estos lugares de recreo infantil cercados por vallas sin barrotes o cercas cortadas.

Filosos fierros se esconden en la inocencia de una canal o un columpio. Posibles accidentes evitables

Uno se encuentra junto a un arroyo pestilente. Otro colinda con una avenida de vías rápidas. Y otro se pierde en un solar yermo, entre las calles transitadas del populoso barrio.

En Santa Clara existen otros lugares de juegos infantiles como estos, que no dejan de ser pequeños, como si fuera necesario rellenar el hueco dejado por un mal proyecto, un suelo movedizo o una construcción derrumbada. Siempre sin atención gubernamental.

Se trata de lugares de esparcimiento, donde el juego podría convertirse en peligro o en tragedia. Los equipos, todos de metal, presentan herrumbre y torceduras a lo largo de sus piezas. Filosos fierros se esconden en la inocencia de una canal o un columpio. Posibles accidentes evitables.

Una valla sin barrotes intenta cuidar un parque descuidado. (Héctor Darío Reyes)
Una valla sin barrotes intenta cuidar un parque descuidado. (Héctor Darío Reyes)

Hace décadas, Santa Clara exhibía el Parque de Diversiones Carlos Marx, desaparecido junto con algunas instalaciones del Centro Recreativo Arco Iris, donde estaba enclavado. A inicios de este siglo, se anunció la construcción de un parque moderno con tecnología china, pero nunca llegó.

Veinte años después, estos cementerios de diversiones recuerdan al grupo de rock mexicano Maná que cuestionaba por el ya lejano 1992: "¿Dónde rayos jugarán los pobres niños?".

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