El marabú llega a la Plaza de la Revolución

Marabú en la Plaza de la Revolución. (14ymedio)
Marabú en la Plaza de la Revolución. (14ymedio)

Resistente y espinoso, el marabú ha inundado los campos cubanos y amenazado con desplazar a la palma real del escudo nacional. El arbusto se ha convertido en una plaga que se extiende por todo el país, ocupa las áreas de cultivos y se cuela como tema en los discurso de los altos funcionarios. Pero el tenaz invasor no es exclusivo de las zona rurales y también ha llegado hasta ese símbolo del poder que es la Plaza de la Revolución de La Habana.

A un costado de la Biblioteca Nacional José Martí, entre las ruinas de un edificio que iba a ser utilizado como albergue de la Operación Milagro y nunca terminó de construirse, crece un espontáneo jardín con diminutas flores amarillas y poderosas vainas cargadas de semillas. El marabú levanta allí sus ramas desafiantes como quien señala hacia la enorme torre bautizada popularmente "la Raspadura".

Sin las maquinarias adecuadas, ni los defoliantes químicos que les ayuden a acabar con la plaga, en los campos de la Isla muchos campesinos usan viejos machetes y hachas inventadas para cortar sus troncos. Sin embargo, a ambos lados de las autopistas y en cualquier terreno baldío, el marabú sigue mostrando una excelente salud.

En 2007, durante su discurso por el aniversario del ataque al Cuartel Moncada, Raúl Castro ironizó sobre el panorama que había encontrado en su viaje hacia la ciudad de Camagüey: "Lo que más bonito estaba, lo que más resaltaba a mis ojos, era lo lindo que estaba el marabú a lo largo de toda la carretera".

Ahora, el implacable enemigo se acerca al despacho presidencial en el Palacio de la Revolución. Sigiloso y constante, el marabú ha ganado la batalla.

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