Vuelta de tuerca contra el mercado informal

Una regulación de la Aduana General de la República, publicada el miércoles pasado, tiene en vilo a los vendedores de productos importados y a otros comerciantes particulares. El documento oficial incluye nuevas restricciones para los viajeros que transportan mercancía hacia Cuba.

La medida se suma a una escalada contra el mercado privado que tuvo su punto más álgido el 31 de diciembre pasado cuando fueron cerradas las llamadas boutiques y los puntos de venta de mercadería variada, regentados por trabajadores por cuenta propia. Buena parte de esos vendedores pasaron a la ilegalidad y ahora hacen sus ofertas vía catálogos que circulan de mano en mano.

La Gaceta Oficial ha puesto especial hincapié en advertir de la responsabilidad administrativa o penal que contrae quien traslada hacia la Isla "bultos ajenos". Una alusión directa a las llamadas "mulas" que transportan ropa, calzado u otros productos enviados por los exiliados cubanos a sus parientes en la Isla.

Un video colgado en el sitio de la Gaceta Oficial muestra una dramatización de la llegada de un viajero con unas 150 memorias USB, también conocidas como Pendrives. Al ser inquirido, el visitante explica que no sabía el contenido de lo trasladado, pues provenía de otra persona que se lo enviaba a sus familiares.

Para Antonio Tapia, quien acaba de comprarse un iPod a través del portal de clasificados Revolico.com, resulta "significativo que la Aduana haya elegido las nuevas tecnologías para hacer la advertencia". A su parecer "llevamos semanas bajo una fuerte propaganda oficial contra las tecnologías y esto viene a sumarse".

Los vendedores informales se muestran también muy preocupados. En la céntrica calle Reina de La Habana, varios puntos de venta de ropa importada están cerrados desde que comenzó el año. Sin embargo, la mayoría no ha dejado de brindar a sus clientes una variada oferta de vestidos, zapatos de marca y bisutería, aunque ahora deben hacerlo de manera ilegal. "La cosa se pone más mala", asegura Yanaisa quien lleva una boutique que se especializa en ropa interior femenina.

A la terminal 2 del Aeropuerto Internacional José Martí, se dirigió 14ymedio para preguntar a los recién llegados de un vuelo proveniente de La Florida. Hasta el momento ninguno dijo haber percibido un cambio en las revisiones aduanales que conocían de viajes anteriores. Carmen, de 61 años y residente en New Jersey, afirmó haber tenido "mucho miedo" cuando se enteró de la medida, porque siempre viene "cargada de regalos y de encargos". No obstante, no reportó "tropiezos de ningún tipo" a la entrada en el país.

Los efectos de esta nueva vuelta de tuerca en la importación de mercancías podrían empezar a sentirse en las próximas semanas. Aunque también, al decir de Rubén Eduardo, un vendedor de piezas de ordenadores, "siempre podremos inventar algo".

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