El mercado informal compensa la escasez de medicamentos

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El desabastecimiento en las farmacias estatales potencia en Cuba el comercio ilegal de fármacos. (14ymedio)

"No hay dolor de cabeza que se resista con esta aspirina Bayer", asegura Vicky, una vendedora de medicamentos importados que ofrece vitaminas, calmantes, antigripales y pomadas. El desabastecimiento en las farmacias estatales potencia en Cuba el comercio ilegal de fármacos, muchos de ellos traídos desde el extranjero.

Vicky lleva "en este ruedo" tres años, según cuenta a 14ymedio en su casa de La Habana Vieja, que ha reparado y amueblado gracias al negocio de las medicinas. Asegura tener clientes fijos a los que mantiene un estable suministro de "pastillas contra la acidez, complejos multivitamínicos y antigripales".

Las regulaciones aduaneras en vigor desde 2014 permiten importar al país hasta diez kilos de medicamentos libres de pago. Solo se exige que vengan en "equipaje separado e independientes de otros artículos" además de conservar "sus envases originales".

BioCubafarma explicó a la prensa oficial que el déficit de medicamentos obedece a una menor disponibilidad de materia prima, fruto de los impagos a suministradores extranjeros

"¿Tú sabes cuántos Alka-Seltzer caben en diez kilos?", bromea Vicky sobre la marca comercial de un antiácido efervescente que recupera su popularidad entre los cubanos tras décadas de ausencia. "Hay muchas necesidades y este es un negocio que nunca da pérdidas", explica.

"Tengo varios contactos que viajan a Miami y Panamá para abastecerme", cuenta Carlos Manuel, otro vendedor de medicamentos, más enfocado en el mercado del centro de la Isla. "Muchos están acostumbrados a las marcas de Estados Unidos, por lo que trato de no cambiar mis suministradores", añade.

"En el campo, la gente se las ve negras para conseguir muchas de estas cosas", asegura el vendedor, que explica que algunos clientes no le pagan con dinero sino con productos agrícolas. Carlos Manuel, de hecho, ya tiene "palabreado el puerco para fin de año" a cambio de "un nebulizador y un aparato digital de medir la presión" que le encargó un campesino sesentón.

En Cuba se producen unos 531 medicamentos, de los cuales 322 van a la red farmacéutica y el resto se destina a centros hospitalarios, según datos del Ministerio de Salud Pública. El Estado subvenciona la venta en los dispensarios y regula las cantidades que puede comprar cada consumidor, incluso cuando no son medicamentos por prescripción.

La industria farmacéutica vive días difíciles con la falta de liquidez que atraviesa el país. Directivos de la empresa estatal BioCubafarma explicaron a la prensa oficial en octubre pasado que el déficit de medicamentos obedece a una menor disponibilidad de materia prima, fruto de los impagos a suministradores extranjeros.

"Los medicamentos para enfermedades crónicas hay que conseguirlos aquí por la izquierda, porque allá afuera es muy difícil comprar sin receta médica"

"Los que tienen una salida más rápida son el acetaminofén y el ibuprofeno, además de la vitamina E, las cremas de triple antibiótico y la Emulsión de Scott", señala Carlos Manuel sobre sus ofertas alternativas. "Hay muchos pedidos de medicamentos para gente mayor", asevera.

Con una natalidad muy baja, una alta expectativa de vida y la creciente emigración de los jóvenes, Cuba va camino a convertirse en el noveno país más envejecido del mundo en 2050 y el primero de América Latina. Actualmente los ancianos superan el 20% de los 11,1 millones de habitantes del país.

"Hay más pedidos para problemas con la circulación, rodilleras, bastones, cremas anti-escaras y pañales desechables para adultos". Sin embargo, el vendedor asegura que todavía "los medicamentos para enfermedades crónicas hay que conseguirlos aquí por la izquierda, porque allá afuera es muy difícil comprar sin receta médica".

En ese último caso se encuentran los antibióticos de tercera generación y muchos de los fármacos para dolencias cardíacas. Pero también el aerosol de Salbutamol para los asmáticos y las dosis de Enalapril contra la hipertensión arterial escasean en las redes estatales y son más complicados de adquirir en el extranjero.

Los importados son productos de etiquetas llamativas, frascos que prometen muchas veces un número de píldoras "gratis" y con variantes para todos los gustos. "Tengo un mismo medicamento en pastillas duras, pero también en gomitas o jarabe", aclara Vicky.

Un frasco de 30 vitaminas para niños, blandas y con formas de animales, cuestan en su "dispensario particular" unos 5 pesos convertibles, la cuarta parte de un salario promedio mensual. Un spray para la descongestión nasal vale el doble, al igual que la crema para combatir el hongo de las uñas.

Vicky vende en su "farmacia particular" vitaminas, calmantes, antigripales o pomadas. (14ymedio)
Vicky vende en su "farmacia particular" vitaminas, calmantes, antigripales o pomadas. (14ymedio)

"Entre mis clientes hay algunos que se gastan hasta 30 CUC al mes en medicinas, sobre todo los que tienen niños chiquitos o impedidos físicos a su cuidado", detalla la mujer.

Los medicamentos que se distribuyen en la red de farmacias de todo el país vienen en su mayoría en cajas de poco atractivo, en el tradicional blíster o en envases de plástico blanco, no abunda la variedad y, si acaso, hay un fármaco para cada dolencia. "No es lo mismo, aunque sean medicinas buenas se ven atrasadas, viejas", reflexiona Vicky.

"Todo lo que tengo es de calidad, sin adulteración", le promete la vendedora a un cliente que ha llegado a su casa en busca de un frasco de Omega 3 y otros productos. "No importa si no te duelen ni los callos, siempre es mejor invertir en salud", aprovecha para hacerse algo de publicidad.

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