El presidente estadounidense se despide con llamadas a la reconciliación y a la apertura

El Air Force One presidencial despegó del aeropuerto José Martí de la capital cubana a las 16.20 hora local, desde donde Obama emprende la segunda parte de su viaje por América Latina, a Argentina. (Fotograma)
El Air Force One presidencial despegó del aeropuerto José Martí de la capital cubana, rumbo a Argentina, a las 16:20 hora local. (Fotograma)

(EFE).- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, finalizó este martes una visita histórica a Cuba, que consolidó la nueva era de relaciones con la Isla y donde dejó mensajes y gestos a favor de la reconciliación, la apertura democrática y el respeto a los derechos humanos.

El primer presidente de EE UU en activo que ha visitado la Cuba castrista cumplió con su propósito de certificar el deshielo dejando atrás "los últimos vestigios de la Guerra Fría en las Américas" y tendiendo "una mano de amistad".

"Creo en el pueblo cubano", proclamó en español Obama en un vibrante discurso con el que se dirigió directamente a los habitantes de la Isla y que pronunció en presencia del presidente de Raúl Castro en un abarrotado Gran Teatro de La Habana, en el que ha sido uno de los platos fuertes de su visia.

Allí Obama subrayó, también español, que "el futuro de Cuba está en manos del pueblo cubano", reiteró su reconocimiento de que la política de aislamiento que practicó su país durante más de cinco décadas fue fallida, y apostó por el futuro de la isla encarnado en las generaciones más jóvenes.

En ese porvenir de Cuba, el presidente de EE UU señaló al Gobierno cubano que "no debe temer las voces diferentes del pueblo cubano" o a su posibilidad de "reunirse, hablar o votar".

"Usted no debe temer una nueva amenaza de EE UU y, por su compromiso con la soberanía y la autodeterminación, tampoco debe temer las voces diferentes del pueblo cubano", le dijo directamente a Raúl Castro.

A esas "voces diferentes" dedicó Obama una parte importante de su visita, al reunirse hoy en la Embajada de EE UU con destacados disidentes y activistas críticos e independientes, de los que elogió su "coraje extraordinario".

El presidente Obama les prometió que seguirá denunciando "decididamente" las violaciones de derechos en Cuba, pero también advirtió a quienes critican la nueva política de Estados Unidos que continuar con el aislamiento dificultará cualquier cambio en la Isla

El presidente Obama les prometió que seguirá denunciando "decididamente" las violaciones de derechos en Cuba, pero también advirtió a quienes critican la nueva política de Estados Unidos que continuar con el aislamiento dificultará cualquier cambio en la Isla.

El tema de los derechos humanos estuvo muy presente durante la visita de Obama, incluida la conferencia de prensa conjunta del lunes con Raúl Castro, quien rechazó la existencia de presos políticos en la Isla al desafiar a un periodista estadounidense a presentarle el listado de ese tipo de prisioneros para soltarlos.

Tampoco faltaron referencias reiteradas al embargo contra la Isla: Raúl Castro volvió a exigir el fin de esa política, aunque valoró los repetidos llamamientos del presidente de EE UU al Congreso para ponerle fin.

Obama se mostró por su parte convencido de que el embargo terminará aunque no aventuró cuándo.

En sus intensas 48 horas en la Isla, el presidente estadounidense no olvidó al emergente sector privado que ha surgido con las reformas económicas emprendidas por el Gobierno cubano: los "cuentapropistas" a los que Obama prometió ayudar y con los que conversó en un foro de negocios entre Cuba y Estados Unidos.

El viaje de Obama ha dejado imágenes para la historia, como la de un presidente de Estados Unidos en la Plaza de la Revolución de La Habana, rindiendo homenaje al héroe nacional José Martí y fotografiado con la efigie del Che Guevara a sus espaldas.

En el que fue escenario de las arengas antiimperialistas de Fidel Castro, el lunes sonó el himno nacional del antiguo enemigo y ondeó la bandera de las barras y estrellas.

No menos impactante para muchos cubanos fue ver a Obama ese día subir la escalinata del Palacio de la Revolución, la sede del Gobierno socialista, para reunirse con Raúl Castro, el tercer cara a cara de los dos presidentes desde que se anunció el deshielo, pero el primero en suelo cubano.

Y seguramente lo que muchos cubanos no van a olvidar es la imagen del presidente de Estados Unidos junto a un sonriente Raúl Castro en el emblemático y recién remodelado estadio "Latino" disfrutando de un simbólico partido de béisbol entre la selección local y los Tampa Bay Rays, unas pocas horas antes de partir de Cuba hacia Argentina.

Además de histórica, la visita de Obama ha sido también familiar: ha estado acompañado de su esposa Michelle, sus hijas Malia y Sasha y su suegra Marian Robinson, con las que pudo pasear el domingo, el día de su llegada, por La Habana Vieja, aunque debajo de un fuerte aguacero que los obligó a usar paraguas.

La Primera Dama norteamericana tuvo una discreta agenda en Cuba, donde este martes dedicó al pueblo cubano dos árboles de magnolias, la flor que adorna los jardines de la Casa Blanca, y un banco de madera como recuerdo del momento histórico que viven ambos países.

Michelle Obama aseguró que sintió en Cuba la "esperanza de futuro" que encarnan la infancia y juventud de la isla, en un acto donde agradeció la "cálida y generosa hospitalidad" recibida durante la visita al país.

Tras anunciar su deshielo el 17 de diciembre de 2014, Cuba y Estados Unidos caminan hacia la normalización plena de sus relaciones después de haber restablecido sus vínculos diplomáticos y reabierto sus embajadas el 20 de julio de 2015.

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