El wifi se apodera de la Rampa

Antena de wifi en La Habana. (14ymedio)
Antenna de wifi en La Habana. (14ymedio)

Dos temas dominaban las conversaciones de los jóvenes este fin de semana en las habituales reuniones nocturnas en la céntrica calle G de La Habana: la próxima temporada de la serie Juego de Tronos y el anuncio de una zona wifi con acceso a Internet en La Rampa. La apertura de una red inalámbrica en el centro de la capital suscitaba comentarios de esperanza, pero también de escepticismo.

La popular avenida, aurícula izquierda del corazón habanero, ha sido escenario de casi todo lo importante que ha ocurrido en esta ciudad, pero aún le falta experimentar el ir y venir de los kilobytes. En la mañana de este sábado ya eran visibles en algunas esquinas las antenas para brindar el servicio de acceso a la web que quedará inaugurado el primero de julio a un costo de 2 pesos convertibles la hora. Muchos transeúntes ni siquiera se daban cuenta de los nuevos artilugios tecnológicos que asomaban por aquí y por allá.

Otros, más avispados, señalaban con el dedo las estructuras y calculaban los días de ahorro necesarios para costearse el acceso a la red inalámbrica. Los vecinos cuyas viviendas han sido incluidas en el perímetro de conectividad sacan cuentas de los beneficios y no se sorprendería de que suban los precios de las casas en venta en esa área. “Esto era la milla de oro… y ahora es la milla de Internet”, reflexionaba un agente inmobiliario, que hablaba de “actualizar el catálogo y ponerle el símbolo wifi a las ofertas que lo lleven”.

Los vecinos cuyas viviendas han sido incluidas en el perímetro de conectividad sacan cuentas de los beneficios

Su frenesí es compartido por otros, como Julián que vive justamente dentro del área que tendrá cobertura, en un edificio ubicado próximo a la esquina con la calle O. “Me quité del alquiler de habitaciones para extranjeros porque no me estaba dando negocio, pero a lo mejor ahora si les digo que la habitación incluye acceso inalámbrico a Internet de pago, me vienen más clientes”, calcula con entusiasmo.

Los vecinos de la avenida, que no han tenido la suerte de caer en la “zona de Internet”, no pierden la ilusión de que el servicio se extienda. “A mi lo único que me hace falta es que lleven la señal hasta la calle J”, explica Juan Carlos, residente en un edificio que colinda con el popular parque del Quijote a pocos metros de la heladería Coppelia. “Desde la ventana podré engancharme a la señal si la traen hasta aquí”.

Sin embargo, al indagar en la oficina de Etecsa ubicada en los bajos del edificio Focsa sobre una posible extensión del área de cobertura, una empleada refirió a este diario que “todavía no hay nada en planes, porque apenas estamos probando la red inicial, que no sabemos cómo va a funcionar”. No obstante, otros puntos en la ciudad también comenzarán a brindar el servicio a principios de julio, como es el caso del parque ubicado en la avenida 51, La Lisa; el parque Fe del Valle, en Galiano y San Rafael; el Anfiteatro de Marianao y el Paseo de la Villa Panamericana.

El más concurrido será sin duda ese trozo de ciudad que va desde el mar hasta el Cine Yara. Las cafeterías de la zona, tanto estatales como privadas, se preparan para la “avalancha” de clientes que quieran conectarse “mientras se toman algo refrescante”. Así refirió a 14ymedio una camarera del Sofía, una cafetería-restaurante abierta a la calle que podría beneficiarse de la llegada de la señal inalámbrica. “Ya veremos a la gente prefiriendo sentarse aquí, aunque sea para consumir solo un refresco, pero será más cómodo que estar por allá afuera”, explica la mujer.

"Cada antena podrá cubrir a 50 o 100 clientes depende del tamaño del área… pero creo que aquí van a venir por miles”

Algunos mantienen la cautela. A Lizzi, de 29 años, hace cuatro semanas le robaron su iPhone en plena vía pública. Hizo la denuncia a la policía pero no ha podido recuperarlo y cree que la seguridad puede ser un punto flaco de la nueva iniciativa. “Todos los ladrones de la ciudad van a saber que ahí hay gente con laptops, tablets y teléfonos inteligentes; así que el arrebato de tecnología va a estar a la orden del día”, dice la joven con tono de preocupación. Aunque también reconoce que “toda la calle 23 está llena de cámaras y si refuerzan la presencia policial quizás el peligro disminuya”.

“Creo que el gobierno se va a llevar una sorpresa con la cantidad de gente que vendrá a navegar”, explica Dayron, quien brinda servicios de acarreo de mercancías para los vendedores de la Feria de Artesanía ubicada frente al Pabellón Cuba. El joven cree que “por lo que han dicho, cada antena podrá cubrir a 50 o 100 clientes depende del tamaño del área… pero creo que aquí van a venir por miles”. Al preguntarle si no le parece que el precio desanimará a muchos, asegura que “los cubanos somos muy pacotilleros y si la gente tiene que dejar de comer para lucirse aquí con un tablet con Internet, lo va a hacer”.

No todos apoyan la tesis de Dayron, algunos ni siquiera parecen interesados en el servicio recién anunciado. “Yo nunca me he conectado a nada de eso y la verdad es que no me interesa en lo más mínimo, no pienso gastar un centavo en algo que no me hace falta”, despotricaba una señora que esperaba el ómnibus en la parada de 23 y L. “Lo único que va a servir es para que más gente esté sin hacer nada, sin trabajar ni ganarse la vida…. todos embobecidos frente a la pantalla”.

Antes de comenzar a brindar servicio, las redes inalámbricas de la calle 23 están provocando apasionadas reacciones en las veladas de la calle G, donde un fanático de los videojuegos no dudó en proponer un nuevo nombre para la avenida más famosa de La Habana. “Ahora, será Rampa 2.0”, dijo, provocando las carcajadas de sus amigos ante la mirada atenta de los numerosos policías desplegados en la zona.

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