Los tatuadores denuncian el decomiso de sus materiales

Tatuajes 28
Un tatuador. (14ymedio)

Tocaron a la puerta y eran tres clientes, jóvenes, vestidos a la moda y sonrientes. Una vez dentro, el artista les preguntó qué tatuaje querían hacerse y uno de ellos mostró un carné con las siglas DTI (Departamento Técnico de Investigación). Así describe Omar Echevarría lo sucedido en su taller la semana pasada, antes de que los agentes terminaran cargando con los pomos de pintura, las agujas y la máquina de tatuar. Desde finales de abril el gremio ha venido sufriendo una batida policial en La Habana, que concluyó con la confiscación de buena parte de sus materiales de trabajo y la imposición de abultadas multas.

El operativo ocurrió en varios municipios y ha causado la indignación de una comunidad que lleva años presionando para que se legalice su labor. En la actualidad, entre las licencias de trabajo por cuenta propia no se incluye la de tatuador. La ocupación más cercana que ha sido aceptada es la de "pintor rotulista", aunque en las normas se aclara que puede realizar "rótulos de todo tipo, tamaños y colores en objetos o superficies que no incluyen la piel de las personas".

Según explica Yoandris Santos, que alertó a 14ymedio de las redadas,"fue una operación con puño de hierro, donde entró el decomiso de todos los materiales de tatuar y la aplicación de una multa de 1.500 pesos". El joven tatuador detalla que se ha establecido también "la prohibición completa de esta actividad por la falta de licencia". En su caso, refiere que le "decomisaron hasta los espejos del local". Santos ve una contradicción en el accionar oficial. "Primero nos elogian y después nos censuran", dice, en referencia a la apertura –comentada en la prensa nacional– del estudio La Marca, que se especializa en el diseño y el arte corporal, especialmente a través del tatuaje.

Los agentes justificaron la redada por la falta de licencia de los tatuadores y los posibles peligros sanitarios de ejercer la profesión fuera del control legal.

Un tatuador cuenta que le “decomisaron hasta los espejos del local”

El artista de las tintas y las agujas Alejandro Pando, apodado El Che, y residente en Nuevo Vedado, declinó dar detalles sobre lo sucedido. "Esto es acerca del arte y no de la política y muchas familias dependen de esto", apuntó brevemente y solicitó no verse "involucrado en esto", en alusión a contar la batida policial a los medios de prensa.

El Che está considerado uno de los más talentosos tatuadores de todo el país y en su casa se realizó la semana pasada un encuentro de quienes han sido afectados con las confiscaciones y con la prohibición de continuar su trabajo. En el encuentro, decidieron contratar al abogado Alberto Castro, del bufete colectivo de la calle Rayo, en el municipio Centro Habana. El jurista llevará el caso y pedirá la devolución de lo confiscado y el retiro de las multas.

La Marca no ha estado incluido en el reciente operativo. "Eso es porque están ubicados bajo la protección del historiador de la ciudad, Eusebio Leal, y por eso no se meten con ellos", refiere un colega que prefirió el anonimato y que sí resultó multado durante la operación policial. "También puede ser porque ellos hacen una labor comunitaria con niños y por eso no han querido tocarlos", matizó.

Durante décadas el tatuaje estuvo considerado en la Isla como una expresión de marginalidad y ambiente carcelario. En los últimos años, sin embargo, ha experimentado una mayor aceptación social y ahora es un elemento común sobre la piel de muchos cubanos, sin distinción de grupo social o edad.

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