Las terminales de última hora, colapsadas por cientos de viajeros sin boleto

Centenares de personas se agolpan en estos días en las terminales de última hora o lista de espera. Con las plazas de transporte regular agotadas, los viajeros duermen en el suelo de estos locales y comen frugalmente mientras sueñan con un vehículo que los devuelva a casa a pasar el fin de año junto a sus familares.

A mediados de diciembre, el diario Granma informó que la Empresa Viajero pondría a la venta nuevas capacidades para el transporte interprovincial durante este fin de año. Sin embargo, los boletos se agotaron pocos días después y miles de clientes han quedado varados en las terminales de "última hora" de todo el país.

En esta ocasión, y a diferencia de otros años, no se reforzó la llamada "lista de espera" con un número mayor de vehículos. El Grupo Empresarial de Servicios de Transporte Automotor prefirió vender con antelación los boletos adicionales para viajar entre el 22 de diciembre de 2016 y el 7 de enero de 2017.

La estatal del transporte comercializó 9.000 capacidades por encima del Servicio regular de Ómnibus Nacionales, pero solo los más previsores pudieron adquirir los pasajes

La estatal del transporte comercializó 9.000 capacidades por encima del Servicio regular de Ómnibus Nacionales, pero solo los más previsores pudieron adquirir los pasajes. Las agencias de venta vivieron jornadas de aglomeraciones y cinco días después del anuncio oficial los destinos de Camagüey a Guantánamo se habían agotado.

Los transportistas privados alivian escasamente la situación. Lo elevado de sus precios dificulta el acceso a sus vehículos para los muchos viajeros que solo pueden costearse las tarifas estatales.

"Le conozco la cara a casi todo el mundo aquí, porque la mayoría de las personas llevan muchos días", confiesa el empleado que cuida el baño de hombres en la abarrotada estación de última hora de Villanueva en La Habana. El caos y el desánimo reina en las instalaciones, donde el promedio de estancia es de "cuatro a cinco días", según el trabajador.

"La policía está coaccionando a las personas para que se vayan", explica a 14ymedio el reportero independiente Juannier Rodríguez Matos, quien este lunes esperaba en Villanueva para viajar a Baracoa, Guantánamo. Familias enteras han colocado cartones sobre el suelo para dormir y los uniformados patrullan el lugar.

Los transportistas privados alivian la situación, pero solo para quienes pueden permitirse el lujo de tomar uno de los caros vehículos. (14ymedio)
Los transportistas privados alivian la situación, pero solo para quienes pueden permitirse el lujo de tomar uno de los caros vehículos. (14ymedio)

"Varios pasajeros se han acercado a los empleados pidiendo que se habiliten ómnibus extras para que todas estas familias puedan viajar, pero no dan respuesta", asegura el joven. "La lista de espera para Santiago de Cuba no avanza, hace dos días está estancada en los mismos números", añade.

Los más desesperados, y con los recursos disponibles, pagan entre 14 y 15 CUC por subir a un camión privado con destino a Santiago de Cuba, el doble de lo que cuesta un ómnibus estatal. Se trata de vehículos de carga acondicionados para el transporte de pasajeros. Los mejores tienen asientos mullidos y hasta aire acondicionado, pero en la mayoría de los casos son incómodos y calurosos.

La Empresa Nacional de Ómnibus cubre 132 rutas y en los primeros nueve meses de este año movió a 7,6 millones de personas, pero cuando se acercan días festivos el sistema colapsa ante la elevada demanda. La mayor parte del parque automotor de la entidad estatal es de la marca china Yutong, con una década de sobreexplotación y malas condiciones técnicas.

El deterioro de los vehículos se ha combinado este año con los recortes en el consumo de combustible que afectan a todo el país. El transporte de pasajeros ha estado entre los sectores más afectados, aunque el Gobierno también ha determinado restricciones de consumo eléctrico y una drástica reducción en la cuota de gasolina o diésel del sector estatal.

Los más desesperados, y con los recursos disponibles, pagan entre 14 y 15 CUC por subir a un camión privado con destino a Santiago de Cuba, el doble de lo que cuesta un ómnibus estatal

A inicios de este año, el programa Mesa Redonda confirmó que el transporte interprovincial solo logra satisfacer el 70% de la demanda.

"¿Por qué no viene ahora Cuba Dice?", reclamaba la tarde de este lunes una mujer en la estación de última hora de Villanueva, en una alusión al programa de la televisión oficial crítico con la burocracia y la desidia. Varios pasajeros grababan escenas con sus teléfonos móviles y de vez en cuando un grito se escuchaba sobre el murmullo general: ¡Llegó un camión para Holguín!

Después de un anuncio así muchos se lanzan a la carrera, arrecian los empujones y las pequeñas trifulcas para subir al vehículo. La policía saca a algunos del tumulto y se los lleva en la patrulla. Todos quieren salir del infierno en que se ha convertido Villanueva.

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