“Mami, yo quiero un uniforme nuevo”

Uniformes escolares. (Luz Escobar)
Uniformes escolares. (Luz Escobar)

Esta mañana ha comenzado en la ciudad de Pinar de Río la venta de uniformes escolares, Un momento muy esperado por padres y estudiantes de varios niveles de enseñanza en el que se mezclan la satisfacción de tener una indumentaria nueva con la frustración por las largas colas y los problemas en las tallas.

Hace algunos días, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Comercio Interior informaron que el banderín para la venta de uniformes se levantaría este miércoles. A diferencia de otros años, en esta ocasión la comercialización no ha comenzado por la capital. Las provincias de Ciego de Ávila, Villa Clara, Guantánamo y Pinar del Río llevan la delantera y el resto de las regiones del país se irán sumando a lo largo del mes de junio.

La noticia no tendría mayores connotaciones, si no fuera porque en las últimas décadas comprar los uniformes escolares ha sido un proceso angustioso para las familias cubanas. Los periódicos nacionales se ven obligados a publicar un cronograma de ventas y las normas bajo las que este se regirá: un bono con el nombre del estudiante, su municipio, provincia, centro docente, género y grado, autoriza la compra del uniforme escolar.

Hasta la céntrica tienda La Capitana en la Calle Máximo Gómez, en la ciudad de Pinar del Río ha llegado 14ymedio para conocer opiniones de la población. Unas doscientas madres y abuelas, según pudo confirmar este diario, se ven a las afueras y en el interior del local. La fila para comprar comenzó a formarse desde ayer en horas de la tarde.

El módulo de ropa para la enseñanza primaria cuesta unos 9 CUP y pueden adquirirlo los estudiantes de primero, segundo, tercero, cuarto y sexto grado, o quienes comienzan en ese nivel de enseñanza, mientras el de secundaria cuesta 22,50 CUP en el caso de los varones y 15,50 CUP para las chicas. Este año se ha ampliado la posibilidad a grados que con anterioridad no recibían el llamado "bono de uniforme". Una política similar se ha seguido para la secundaria, el preuniversitario y las otras modalidades docentes.

Migdalia Herrera, con un hijo de ocho años que asiste a la escuela primaria, asegura que está allí desde anoche. "No quiero que me pase lo de otros años que no vienen tallas medianas y después tengo que reajustar la camisa y el short", comentó. La queja principal de quienes ya han comprado, se centra justamente en la existencia de "pocas tallas para niños pequeños o delgados".

Hasta otra unidad comercial, la Sensación en la calle Martí también de la ciudad de Pinar del Río, llegó 14ymedio para indagar sobre "el problema de las tallas". Asunción Valdés tiene dos nietas gemelas que comienzan en la enseñanza preescolar. "Por suerte yo soy buena costurera, porque a estas sayas habrá que cogerles mucho de los lados", afirma mientras muestra los uniformes que ya ha comprado.

El camino paralelo

Alrededor de las tiendas donde se comercializan los uniformes, es posible ver algunos revendedores. Una blusa para estudiantes de secundaria cuesta alrededor de 50 CUP en ese mercado informal, casi diez veces más de lo que se paga por ella en el mercado subvencionado. Muchos padres se ven obligados a comprarlas de forma ilegal ante el desgaste que sufren los uniformes escolares y el rápido crecimiento de sus hijos adolescentes.

No sólo la reventa ayuda a paliar el déficit de uniformes, también se extiende un nuevo fenómeno: la importación de estas prendas confeccionadas en el extranjero. Ante la alta demanda que viene desde la Isla, algunas tiendas radicadas en Miami (Florida), ofertan los uniformes escolares cubanos en copias casi idénticas y de mejor calidad. Mi hija me dijo "Mami, yo quiero un uniforme nuevo y tuve que pedírselo a mi hermana que vive en el Norte", narra Lilian Herrera con una hija que cursa el tercer grado.

Escenas y comentarios similares se repiten hoy en Ciego de Ávila, Villa Clara y Guantánamo.

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