Las vacaciones escolares tocan a la puerta

Las opciones recreativas están determinadas por la tenencia de pesos convertibles, mientras el deterioro y la escasa oferta lastran al sector en moneda nacional

Niñas juegan en la arena de una instalación artística en la muestra Detrás del Muro de la Bienal de La Habana (Foto Luz Escobar)
Niñas juegan en la arena de una instalación artística en la muestra Detrás del Muro de la Bienal de La Habana (Foto Luz Escobar)

Los cartabones y las gomas de borrar descansarán hasta septiembre. Las vacaciones escolares han comenzado para muchos niños y para otros es sólo cuestión de días. La etapa estival abre nuevas interrogantes sobre las opciones recreativas destinadas a los infantes y agudiza el contraste entre los salarios y los precios a pagar por divertirse.

¿Qué hacer? ¿A dónde ir? Se preguntan muchos padres, mientras sus hijos les exigen nuevas experiencias y lugares atractivos. Entre las opciones más baratas siempre queda jugar en el parque de la esquina, visitar un museo o asistir a alguna sala de cine con programación infantil, pero los niños quieren más. Cuando regresen a clases tendrán que escuchar a algunos amiguitos contar de juguetes inflables, fiestas con payasos y piscinas en hoteles con todo incluido.

La playa, en una isla rodeada de aguas cálidas, es la elección más recurrente para llevar a los chiquillos a corretear y disfrutar. Pero incluso esa opción lleva gasto y complicaciones. En el caso de La Habana la zona de costa más atractiva para vacacionar se ubica en el litoral Este, en las conocidas playas Santa María, Boca Ciega y Guanabo. Transportarse hasta allí se vuelve muy complicado en el verano.

“A la playa no se puede ir si no es en carro” dice Alejandra Oliva una madre soltera que tiene dos hijos pequeños y quiere premiarles por las buenas notas en los exámenes finales. “A veces he tenido el dinero para que nos lleven, pero luego es un infierno regresar”. El servicio de ómnibus públicos hacia las Playas del Este no logra asumir toda la demanda de usuarios en los meses más calientes del año.

Las rutas 400 y 462 que parten desde Guanabo hasta la Habana Vieja y San Miguel del Padrón, respectivamente, esperan la llegada de 14 nuevos vehículos para reforzar el servicio durante la temporada de verano que se les sumen a los actuales 37 carros. Sin embargo, muchos padres temen llevar a sus hijos pequeños en este transporte público, por las continúas riñas que se suceden a la hora de abordar la guagua.

En el año 2007 se instaló (…) el parque temático Mariposa. Hoy, tres de sus más importantes divertimentos la Montaña Rusa, el Cosmonauta y el Barco pirata, están parados por problemas técnicos

Las familias que tienen auto también se ven beneficiadas con opciones como el Parque Lenin, una posibilidad de estar en contacto con la naturaleza y descansar del ruido de la ciudad. En el año 2007 se instaló en el lugar un atractivo compendio de 28 aparatos de diversión, bajo el nombre de parque temático Mariposa. Hoy, tres de sus más importantes divertimentos la Montaña Rusa, el Cosmonauta y el Barco pirata, están parados por problemas técnicos.

El equipamiento inicial del parque se compró en China y los equipos fueron montados por los propios trabajadores cubanos. Menos de una década después de su instalación, los juegos con inflables han desaparecido de las opciones y los grandes aparatos de metal apenas sobreviven a la corrosión y la humedad. Todo el caudal de visitantes que llegaba desde el centro urbano a disfrutar del parque ha ido disminuyendo, ante las pocas ofertas y el inclemente sol de una explanada donde nunca se realizó un buen sistema de cubierta o vegetación.

Las mirada de los padres, desesperados por ofrecerle alguna diversión a sus hijos, se dirige entonces hacia la zona oeste de la capital. En la emblemática quinta avenida se ubica el parque temático Isla del Coco, antiguo Coney Island Park. En la actualidad, además de los equipos de entretenimiento, en el lugar está emplazado el circo nacional con su conocida Carpa Trompoloco. La estructura se encuentra en fase de reparación y se espera que abra al público en los próximos días.

Yusimí es una de las madres que aguarda con esperanza la reapertura del lugar. “Me queda cerca, porque vivo en el municipio Playa y además dicen que le van a poner aire acondicionado a la carpa”, explica este treintañera con un hijo de siete años. Las condiciones del lugar mejorarán pero también “subirán los precios y la entrada para adultos se pondrá en 15 pesos cubanos”, refiere la mujer.

Otros tienen hijos adolescentes que ya demandan un nuevo tipo de distracciones. Es el caso de Eloísa Delgado, cuya hija de 17 años es “punto fijo” en la Fábrica de Arte Cubano. “Ahí nada más entrar cuesta 50 pesos”, explica la señora que tiene un salario mensual de 342 CUP. Aunque también detalla que “no me quejo porque ahí el ambiente es bueno y al menos la niña esta rodeada de una atmosfera de creación” y puntualiza “lo que pasa es que no me da la cuenta”.

Delgado tiene una hermana en Miami que en los últimos años ha visitado la isla en dos ocasiones. Gracias a esas visitas, la familia ha estado hospedada en un hotel “todo incluido” de Varadero. Con una manilla de colores atada a la muñeca, miles de cubanos han optado por esta opción desde que se permitió en el año 2008 la entrada de los nacionales a los centros turísticos.

El estado de las instalaciones, también deja mucho que desear, incluso la situación de los animales en el conocido Zoo de la calle 26, da más pena que diversión

Esa experiencia no es común para buena parte de los padres que viven en la capital, que tienen que conformarse con llevar a sus hijos al Zoológico o al Acuario. Aunque la entrada a ambos lugares es relativamente barata, una visita para una familia con dos niños no baja de 200 pesos cubanos, si se agregan los gastos en chucherías y refrescos. El estado de las instalaciones, también deja mucho que desear, incluso la situación de los animales en el conocido Zoo de la calle 26, da más pena que diversión.

En la mayoría de los parques o lugares recreativos infantiles se ofertan camas elásticas o inflables donde cinco o diez minutos de saltos infantiles cuestan de diez a 20 pesos por cada niño. Los trabajadores privados también han construido sus propios aparatos mecánicos que, aunque menos vistosos que los estatales, al menos funcionan con regularidad y eficiencia.

Los más pobres residentes de La Habana se tendrán que conformar con una visita a la playita 16 en el municipio Playa, un tamal comprado a algún vendedor furtivo y un refresco dispensado de tanque. Muchos de ellos después regresarán a sus escuelas y narrarán las maravillas de una montaña rusa o un hotel con una enorme piscina, que sólo existió en sus deseos.

Imprimir

  • Facebook Like:
  • Google Plus One:
  • Tweet:
  • Tumblr:
  • Compartir:

Comentarios 8