¿Qué pasa hoy en Angola?

Lleva treinta y cinco años en el poder, es el padre de la mujer más rica de África y ha erigido en Angola uno de los regímenes más corruptos del mundo. Se llama José Eduardo dos Santos y está de visita en Cuba, desde donde se le ayudó a ganar una guerra que costó más de dos mil muertos cubanos.

Ayer en la tarde llegó a nuestro país el líder del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) y el gobierno lo recibió como un compañero de ruta. En su territorio se libró una larga y cruenta contienda bélica desde 1975, en la que participaron más de 377.000 militares cubanos y unos 50.000 cooperantes civiles nuestros. A pesar de tan prolongado e intenso contacto entre ambas naciones, en la Isla pocos están informados de la situación que vive hoy esa "tierra liberada".

Dos Santos ha ejercido la presidencia de forma autoritaria y concentra en sus manos los poderes de presidente y primer ministro, además de controlar el parlamento, el sistema judicial y el principal partido político de la nación africana. En 2010 quedó aprobada una nueva Constitución que puso fin a la división de poderes y confirmó al presidente como comandante supremo de las Fuerzas Armadas y como la figura que determina la composición del Tribunal Supremo.

Angola se debate entre los mayores contrastes y las peores tragedias. La malversación de los fondos públicos y el desvío de los recursos del Estado son prácticas comunes que han permitido enriquecerse a muchos. Sus principales riquezas se han convertido en sus mayores fuentes de problemas. El petróleo, los diamantes y el uranio, sumados a sus reservas de oro, hierro y bauxita, han alimentado a toda una legión de corruptos que encuentran amparo bajo Dos Santos.

Las enfermedades diarreicas, la fiebre tifoidea, el paludismo, la tuberculosis y la llamada enfermedad del sueño campean por su respeto entre la población angoleña y colocan a la nación en una lista de países de "alto riesgo" para la salud. En la actualidad más de cuatro mil cubanos están realizando misiones en su territorio, en sectores como la educación, la construcción y la salud, pero eso representan apenas una gota en un océano de necesidades.

El VIH también se ceba en los angoleños. Las cifras oficiales confiesan sólo unos 200.000 casos de personas que padecen el virus, pero basta recorrer sus calles y aldeas para percatarse de la alta incidencia social de ese flagelo. El maltrato a la mujer, la esclavitud infantil y las constantes delitos sexuales tienen una alta incidencia. El tráfico de cocaína y la venta de seres humanos para usarlos en la servidumbre resultan lucrativos negocios.

Como si todo este cuadro no fuera suficiente, Angola muestra índices preocupantes en cuanto a violaciones de derechos humanos. Las limitaciones a la libertad de asociación y reunión son algunos de los derechos vulnerados, lo cual coincide con idéntica práctica llevada a cabo por el "gobierno amigo" de la Plaza de la Revolución.

Sin embargo, los alarmantes indicadores en cuanto a salud y represión, no hacen desistir a muchos cubanos de volver a emprender la ruta angoleña. Esta vez no van a pelear en una trinchera, sino a ocupar empleos en clinicas, empresas o escuelas. En el país africano reciben una remuneración económica superior a los bajos salarios de la Isla. Las llamadas "misiones" en Angola son mucho más apetecidas por los profesionales médicos que las realizadas en Venezuela. Se venden a los precios más altos en el "mercado de las influencias" dentro del Ministerio de Salud Pública.

Los medios nacionales angoleños –y los cubanos– no han reportado que la primogénita del presidente ya superó la barrera de los dos mil millones de dólares en fortuna personal. Isabel dos Santos controla más del 25% de las acciones de Unitel, una de las dos compañías telefónicas del país. También tiene participaciones en empresas de Portugal, donde se comenta que es la principal accionista de la mayor empresa de televisión por cable del país. La falta de transparencia rodea al poder en Luanda, y las personas cercanas al gobernante se han hecho con los puestos claves de la economía nacional.

Mientras su padre se pasea por La Habana, a Isabel Dos Santos se le ubica en Brasil, donde la revista Veja ha sacado varias fotos de la multimillonaria angolana durante la ceremonia inaugural del Mundial. Según la publicación, unas 600 personas –entre hombres de negocio y famosos– habrían sido "acomodadas" por la empresaria en habitaciones de lujo de Sao Paulo, Rio de Janeiro y Belo Horizonte, para disfrutar de los partidos de fútbol y de la euforia del Mundial.

Historias como esas jamás serán contadas por la prensa oficial cubana. Las familias que perdieron a sus hijos en aquel lejano territorio no saben en qué se ha convertido el país donde cayeron los suyos.

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